La versión que se comenzó a manejar hace un mes en distintos medios acerca de que el Fiscal Jorge Winckler se había mudado del puerto de Veracruz a una ostentosa residencia ubicada en el exclusivo Club de Golf de Xalapa, va tomando forma en la medida en que el encargado de “procurar justicia para los veracruzanos” no aclara esta versión. Lo grave de este asunto, que ya era criticable por el corto tiempo que el abogado Winkler tiene como titular de la Fiscalía, lo que le impide acumular una fortuna millonaria para acceder a un inmueble como el que ocupa, es que según ha trascendido la mansión era propiedad del exsecretario de Educación en el Estado y hoy diputado federal, Adolfo Mota Hernández, quien de acuerdo a fuentes extraoficiales habría pedido al senador Emilio Gamboa Patrón su intervención ante el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares para obtener impunidad, misma que ganó a cambio de entregar la mansión que hoy habita el Fiscal Winckler. Un escándalo más a la larga lista de esta cortísima administración que al parecer gusta de predicar con la incongruencia, dice una cosa y hace otra. ¿No que no negociaban con delincuentes?