Por Enrique Alberto Mendoza Ruiz

Hace casi 500 años, dos exploradores se dirigían a la conquista de tierras desconocidas en el Nuevo Mundo, un mapa que habían comprado con ahorros y sacrificios, les determinaba la ruta a una ciudad, repleta de oro, nuevas civilizaciones y hermosos paisajes. Con poca experiencia, recursos limitados, con mucho miedo, pero un gran ímpetu ad hoc a su intensa juventud; dispusieron que al llegar, buscarían a un viejo navegante amigo de su padre, que tenía justo lo que a ellos les hacía falta. El veterano colonizador lo tenía todo, naves, batallones, riquezas, tierras y amoríos; en la costa donde vivía nada le faltaba. Una vez desembarcados, los exploradores buscaron al viejo colonizador, y al encontrarlo le dijeron: “No vinimos a ofrecerte, ni riquezas, ni tierras, ni amoríos. Conquistador: hemos venido desde el otro lado del mundo, a buscar la aventura, con incertidumbre, con miedo, pero con coraje de alcanzar la más grande hazaña que el hombre jamás haya alcanzado y queremos ofrecerte, encontrar la gloria juntos”.

Hace algunos días noté unos comentarios circular por Facebook, periódicos y portales; videos y mensajes de chats que hablaban sobre lo que partidos, deberían hacer para que los jóvenes, adultos mayores, mujeres, hombres o indígenas; ocupen más cargos de elección popular.

Necesitamos más luchadores sociales; pero de los que actúan en congruencia, no de los que usurpan las oportunidades sin méritos. Muchos de ellos abanderan causas a conveniencia, y me refiero a esos jóvenes que exigen sus cuotas en candidaturas. A los adultos mayores que exigen ser escuchados solo por ser mayores y no por lo que tienen que decirnos. Defensores de indígenas que buscan un cargo que representen comunidades que ni ellos mismos conocen. Integrantes de asociaciones religiosas que solicitan su cuota o líderes de sindicatos, organizaciones territoriales o agrupaciones políticas que amagan con causar conflicto si no se cubren sus solicitudes adecuadamente. En fin, muchos de ellos pelean esas posiciones anteponiendo sus circunstancias, y no su trabajo; su coincidencia y no su esfuerzo; su eventualidad y no su capacidad.

Ya mucho se ha hablado de esto, y un gran debate hay al respecto de las cuotas de género, que yo creo pronto se disolverá porque las mujeres exigirán ocupar más espacios aún. Esto lo veo como punto de presión para invitarlas a alzar la mano, a participar más y a competir entre ellas, a fin que queden las más capaces; tal como pasa en la otra mitad, la de los hombres, en donde deberían permanecer los mejores perfiles, basados en la sensibilidad, el trabajo, la preparación y los principios.

Y cuando hablo de esto no dejo de recordar la reflexión de Don Adolfo Ruiz Cortines, que dice que los políticos debemos ser como el elefante: tener una muy buena memoria para recordar nuestros compromisos, dos colmillos grandes para saber defendernos y no nos agarren de tontos, una piel gruesa para soportar traiciones, una boca chiquita para no hablar de más, dos orejas grandes para escuchar bien, una trompa larga para tener buen olfato, un peso considerable para dejar huella, unas patas grandes para no perder el piso, una cola pequeña para que no nos la pisen y unas uñas chiquitas para no agarrar lo que no es nuestro.

Más vigente que nunca, esta comparación que sienta las bases para sostener que no debemos elegir políticos jóvenes solo por ser jóvenes, ni mujeres que llegan solo por ser mujeres, ni políticos que llegan por ser hijos de personalidades poderosas, ni ninguna otra clase de políticos que no sean ELEFANTES DE LA POLÍTICA.

En mi caso, me hace falta mucho camino por recorrer, mucho que aprender, muchas victorias que disfrutar y muchas derrotas que reflexionar, pero todo acompañado de experiencias que espero algún día logren formar en mí, el carácter que se necesita para cumplir bien este trabajo. Tengo 27 años, y soy egresado de la Licenciatura en Matemáticas Aplicadas y Computación, UNAM; Fundador del Club de Emprendedores de la FES ACATLÁN, UNAM; Asesor en el Senado de la República; Egresado de la  Primera Generación de la Escuela Nacional de Cuadros; Campeón Estatal y Subcampeón Nacional de Debate Político; Coordinador GEN M, A. C. en Veracruz; y actualmente desde el Instituto de Capacitación y Desarrollo Político en Veracruz (ICADEP), trabajamos porque los espacios los ocupen personas más preparadas, más sensibles, más honestas y más congruentes.

México ya no necesita líderes que simulen, ni más personas que digan que hacen, mientras no arreglan nada. Yo creo que México necesita gente que solucione y tome decisiones que le ofrezcan oportunidades a muchos. Por eso elegí compartir hoy que, la política no es ni de edades, ni de género; LA POLÍTICA ES DE CAPACIDADES. Me siento capaz, y si llega alguien más apto lo aplaudiré, y si no, trabajaré para demostrar que en el PRI, habemos quienes estamos en un espacio no por lo que nos tocó ser, sino por lo que elegimos construir

Y así como los exploradores al conquistador, hoy les digo a los lectores que, he venido a invitarlos a trabajar, pero no puedo ofrecerles ni batallones, ni riquezas, ni amoríos, ni territorios; he venido aquí, a ofrecerles la aventura de buscar transformar la realidad de un Veracruz, que nos necesita y no puede esperar más.