Fabiola Pensado Barrera, madre de Yosimar, sigue buscando a su hijo con ayuda de colectivos; de madres, padres, hijos, sobrinos y tíos que buscan a un familiar desaparecido en los últimos diez años.

Tres años se cumplieron de la desaparición del joven que laboraba como mesero en Xalapa, Veracruz, la investigación permanece en una carpeta con nuevo personal del gobierno estatal de Miguel Ángel Yunes Linares.

De manera frecuente acude Fabiola a la Fiscalía General del Estado de Veracruz, dependencia “autónoma” encabezada por Jorge Winckler Ortiz.

Las diligencias reportan pérdida de llamadas hasta el 16 de marzo del 2014, números telefónicos ya desactivados o fuera de servicio, evidencias perdidas antes de llegar al tercer año de desaparición.

Además, los testigos citados para dar con pistas del joven fueron asesinados en una balacera en Banderilla, a quince minutos de la localidad donde desaparición Yosimar.

“No se sabe aún lo que sucedió con mi niño, pero una investigación nos lleva a creer que los chicos sin vida pudieran aportar alguna pista o dato, ya que estaban relacionados con algunos de los compañeros de trabajo de Yosi y a uno de ellos yo lo he mencionado como sospechoso, pero al declararlo no aporta nada”.

El personal del caso siempre le comenta a Fabiola que le avisarán cuando sepan más avances, pero la esperanza se reduce con los miles de casos en investigación en Veracruz.

La familia del joven sigue sin idea de porqué desapareció, dudan si llegó a donde iba ese 16 de marzo del 2014 o si en el camino pasó algo, como una balacera, un operativo por elementos de Seguridad Pública (SSP), que en ese lapso estaban a cargo de Arturo Bermúdez Zurita.

El ex funcionario laboró de forma hermética, mucho menos aportó detalles de esos operativos o balaceras en los últimos tres años del sexenio priísta de Javier Duarte de Ochoa.

Actualmente, Bermúdez Zurita permanece recluido en el Penal de Pacho Viejo como parte de las medidas cautelares que dictaron dos juezas de control que lo procesan por el delito de enriquecimiento ilícito, abuso de autoridad y tráfico de influencias.

“Aunque estén medio trabajando, hay un grupo de ministeriales que le echan ganas, no hay personal, son muchos casos. Son los mejores que me han tocado pero no arrojan un dato de donde está mi hijo”.

De diciembre a la fecha, cada mes arriba a la ciudad de Xalapa el subdirector de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa Cifrián.

A prisa porque debe regresar a la Ciudad de México, se sienta por algunos minutos, en ocasiones, más de dos horas a dialogar con los colectivos en busca de personas desaparecidas desde el sexenio priísta de Fidel Herrera Beltrán.

En las reuniones abordan cuestiones generales y no casos particulares, presuntamente, para avanzar más con la situación de desaparición forzada en la entidad.

Fabiola refirió que Campa Cifrian siempre les muestra una actitud cordial y amable, pero presionando los tiempos por regresar a la ciudad donde se encuentra su oficina.

“La reunión pasada estuvo ausente más de una hora, llegó tarde, se paró y se salió, regresó y no dijo nada, la situación estaba densa que preferimos esperar a los acuerdos”.

Dicha situación ocurrió el 16 de febrero del año en curso, donde esperaron más de cuatro horas la llegada de Campa Cifrian, que por “cuestiones climáticas” no pudo descender en Xalapa y lo hizo en el puerto de Veracruz.

Su tardanza fue recibida personalmente por Wínckler Ortiz en el aeropuerto internacional de Veracruz “Heriberto Jara Corona”. La decisión de ambos funcionarios indignó a los colectivos.

En cuanto al fiscal veracruzana, Fabiola lo comparó con su antecesor, Luis Ángel Bravo Contreras, que renunció pocos días del cambio de gobierno priísta a panista.

Jorge Wínckler Ortiz ni siquiera las atiende, tampoco las escucha y posa para las fotografías difundidas en boletines informativos, el único que se “sienta”, al menos a calmar sus dudas es el fiscal especializado para la Búsqueda de Personas No Localizadas en Veracruz, Luis Eduardo Coronel Gamboa.

El ex asesor de la Comisión Estatal para la Protección de Periodistas (CEAPP) y ex secretario ejecutivo de la Comisión Estatal de Derechos Humanos realiza las acciones que Bravo Contreras “cumplió” en sus horarios laborales.

Escuchar, atender y principalmente, simular cumplir su trabajo. En el caso de Winckler Ortiz, no escucha, no atiende y siempre argumenta tener otros asuntos.

“El nuevo dice que es imposible atender a todos (los colectivos), pero no dice que no me he sentado con ellos”.

Fabiola busca a Argenis Yosimar Pensado Barrera, joven desaparecido nacido el 7 de diciembre de 1993. Tiene un hermano mayor que cada día del padre se organizaba con Yosimar para invitar a su progenitor a algún lugar.

La denuncia sigue vigente en el expediente UIPJ1/DXI/1/060/2014 de la carpeta 60/2014.

Su última vista fue un domingo, 16 de marzo por las nueve de la mañana. Los padres de Yosimar lo buscaron hasta con la novia, para desmentir la primera versión de la FGE.

Con información de Sin Embargo