Hace casi ocho años, confluyeron en Xalapa tres caminos de latitudes muy diversas: Eloy Fernando, guitarrista de formación clásica y jaranero huasteco, Carlos Zambrano, bajista potosino con formación en el jazz, el flamenco y la salsa, y el percusionista Felipe Herrera, quien pronto fue sustituido por Manuel López, percusionista y jaranero beatlémano-jarocho, con ese enredijo de voces, comenzaron a construir, según explican en el cuadernillo del disco Árbol de la Esperanza, «una sola manta pero tejida con hilos distintos; un todo que sustenta su identidad en la diversidad, como nuestro México. También, como una manta que arropa, que da calor y que sirve para soñar».

Y trío comenzó a sonear:

Ay sí, Xalapita, sí,
ay sí, Xalapita, yes,
que tejeremos La Manta,
bien de mi vida,
entre los tres.

Después se sumó Ramiro González, multialientista tamaulipeco que se había desempeñado en el ámbito del jazz. Con esa nueva voz, el son siguió sonando:

Vámonos a tocar,
ya no le hagamos al teatro
y sigamos con La Manta,
bien de mi vida,
entre los cuatro.

Hiram Marcor, baterista rockero nacido en Xalapa pero con raíces sonorenses, también sonó en el son:

Ay, vámonos en el tren
y viajemos con ahínco
porque La Manta crece,
bien de mi vida,
ya somos cinco.

Durante siete años fueron tejiendo un sonido que se ha convertido en referente nacional una música que siendo urbana, conserva las resonancias del campo; que siendo moderna, tiene un fuerte aroma de tradición; que siendo universal, detenta una mexicanidad genuina y orgullosa.

El año pasado llegó un percusionista que aportó los negros retumbos de la tercera raíz y una nueva voz armónica y melódica, la de la marimba. Con la integración de Francisco Wilka, el son crece y entre sus ramas se mece:

Vámonos a acostar
que pronto va a amanecer
y tejeremos La Manta,
bien de mi vida,
entre los seis.

De esas y otras cosas platiqué con ellos. En esta primera entrega, se presentan y hablan de la génesis de la banda.

La cantera

Carlos

Yo soy Carlos Zambrano, soy bajista y hago coros. Soy de San Luis Potosí, llegué a Xalapa así hace casi nueve años, a estudiar en JazzUV.

Manuel

Yo soy Manuel López, toco percusiones y jarana jarocha y soy de acá, de Xalapa.

Ramiro

Yo soy Ramiro González, soy de Ciudad Victoria, Tamaulipas y llegué a Xalapa hace casi nueve años, un poquito antes que Carlos. Vine a estudiar y a conocer un poco de la música que se hace acá. Toco saxofón alto, tenor, soprano y flauta transversa.

Eloy Fernando

Yo soy Eloy Fernando, soy originario de un pueblo huasteco que se llama Tanquián. En el ensamble soy la voz principal, toco una guitarra de 12 cuerdas, una guitarra híbrida, escarbada, con cuerpo de jarana jarocha y también toco una jarana huasteca. Vine a Xalapa buscando la cuestión guitarrística, me gradué de guitarrista clásico en la UV.

Hiram

Yo soy Hiram, soy el baterista de La Manta. Yo soy de aquí de Xalapa pero mi papá es de Hermosillo, Sonora, y mi mamá de aquí, de Xalapa.

La siembra

Eloy Fernando

Eloy Fernando (Foto tomada de la página de Facebook del grupo)

Nos conocimos en diferentes etapas, con Ramiro tengo más de 14 años de amistad, luego nos encontramos aquí e hicimos un disco con una cantautora potosina que se llama Cecilia Guinea (mi mamá), es un disco dedicado a la Huasteca y a su música. Ya traíamos inquietudes de tocar algo que reflejara lo nuestro, algo que nos significara, además de como músicos, también como mexicanos.

Ramiro

La Manta tuvo diferentes nacimientos, como un río que tiene diferentes arroyos de donde brota el agua. Como dice Eloy, él y yo nos conocimos allá en Tampico, a Carlos lo conocí acá en Xalapa por medio de un amigo con el que yo tocaba reggae, Omar González. Carlos y yo empezamos a tocar jazz a trío con Diego Salas. Después Carlos quiso armar un proyecto pero no se hizo. Por otro lado, estábamos grabando el disco de Cecilia Guinea con Eloy y esa fue otra vertiente de donde nació La Manta. Después empezaron a tocar a trío Carlos, Felipe Herrera en la percusión y Eloy. Cuando Eloy le puso al grupo La Manta, yo todavía no estaba.

Eloy Fernando

Hay un detalle que es importante, empezamos esto con bastante inocencia, y creo que la seguimos conservando. Al principio la inocencia tenía que ver con que queríamos hacer de todo y no sabíamos muy bien a dónde dirigir las energías y los conocimientos, traíamos un bagaje de lo que cada quien había estudiado: Ramiro, el jazz; yo, la guitarra clásica; Carlos se formó con un jazzista importante de San Luis Potosí; Hiram, con sus antecedentes rockeros y Manuel, que tocaba música de los Beatles, todos queríamos aportar lo que traíamos pero convergiendo en el cauce del gran río de la música mexicana, entonces había un poco de inocencia porque no sabíamos muy bien a qué nos estábamos metiendo, eso vino después, con los años fuimos dándonos cuenta de que no estábamos ante cualquier cosa y poco a poco hemos ido profundizando, conociendo y respetando cada vez más nuestra música.

Ramiro

Nos enfocamos a las músicas tradicionales, el bolero, por ejemplo, también es música mexicana pero, aunque aquí en Xalapa la gente del jazz aborda mucho ese tema, nosotros nunca lo hemos abordado.

Manuel

Hemos ido aprendiendo muchas cosas conforme hemos ido trabajando, al principio dijimos vamos a hacer música tradicional, ¿de cuál?, de todas y poco a poco fuimos investigando y descubriendo que no es tan fácil hacer todas las músicas tradicionales. Fuimos ahondando y fuimos descubriendo nuevas formas de músicas tradicionales de México, ha sido una retroalimentación porque cuando empezamos a tocar fuera de Xalapa, empezamos a toparnos con otras realidades del país, a descubrir nuevas músicas, a conocer otros músicos, siempre ha sido un proceso de ida y vuelta el asunto de las músicas que vamos abordando y cómo las vamos abordando.

Carlos

Carlos Zambrano (Foto tomada de la página de Facebook del grupo)

Por ejemplo, El cascabel que conocíamos antes de vivir en Xalapa era el de Yuri (risas), pero que no tiene mucho que ver con lo que se hace aquí.

Ramiro

Además del El cascabel de Yuri, también conocíamos el de Tlen Huicani, esas versiones se escuchan más hacia fuera pero son diferentes formas, tienen diferentes estéticas.

Eloy Fernando

Quiero apuntar dos cosas: una, empezamos con los géneros que nos eran familiares y no los hemos soltado, yo soy sonero huasteco además de ser guitarrista de formación académica, Carlos y Ramiro están muy familiarizados con la música del noreste de México porque son de allá, de donde se tocan polcas, chotis, redova, huapango norteño, donde se canta corrido, que no es un ritmo sino una forma poética. La otra cosa que quiero apuntar es que nos dimos cuenta que en este país pocas veces, o más bien, casi nunca folclor quiere decir lo mismo que tradición, por lo general, como folclor se entiende lo que tiene que ver con estereotipos, lo que tiene que ver con versiones oficiales de lo que el poder quisiera que uno representara, en muy poco tiempo nos dimos cuenta de que el principio básico de esta agrupación tenía que ser la autenticidad y, sobre todo, la diversidad, la diversidad de pensamiento, la diversidad de sonidos, la diversidad como un valor universal que hay que respetar y hay que difundir.

(CONTINÚA)

SEGUNDA PARTE: Donde nace el agua
TERCERA PARTE: San Juditas, árbol de la esperanza



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