La organización ecologista Greenpeace ha divulgado las primeras imágenes submarinas de un arrecife de corales ubicado frente a la desembocadura del río Amazonas en Brasil y que fue descubierto el año pasado.

La valiosa y hasta ahora poca conocida formación de arrecifes, con cerca de 9 mil 500 kilómetros cuadrados, se extiende desde el estado brasileño de Maranhao hasta la Guayana Francesa y forma un arco en el océano Atlántico a unos 100 kilómetros de la desembocadura del Amazonas, el mayor río del mundo.

Greenpeace obtuvo las primeras imágenes de los corales gracias a una expedición que realizó este año en la Esperanza, una de sus más emblemáticas embarcaciones, y al uso de un submarino especial con capacidad para dos personas con el que consiguió descender hasta 220 metros de profundidad. El submarino fue comandado por el piloto John Hocevar, militante de la campaña de Océanos de Greenpeace en Estados Unidos y quien tuvo como acompañante al biólogo brasileño Ronaldo Francini Filho, uno de los científicos que describió el recife en un artículo publicado en mayo del año pasado.

«La diversidad de la vida encontrada en el fondo del mar sorprendió al científico», ha informado Greenpeace en un comunicado. Los miembros de la expedición aseguran haber observado corales, esponjas, algas calcáreas y peces como el atún, lo que, según Francini Filho, confirma la presencia de algas en el arrecife pese a la poca luz que llega hasta esas profundidades.

«Allí hay un ecosistema muy diverso. En buena parte del arrecife, el suelo está lleno de vida. Estoy sintiéndome como alguien que regresa de otro planeta», ha afirmado el biólogo, profesor de la Universidad Federal de Paraíba, citado en el comunicado de Greenpeace. El científico también ha asegurado que ha observado ejemplares de algunos peces mariposa que, en su opinión, pueden tratarse de nuevas especies.

Greenpeace asegura haber organizado la expedición para mostrar un ecosistema que puede ser puesto en peligro pues el Gobierno brasileño ha concedido licencias de explotación de petróleo en aguas profundas en la región a las multinacionales Total y BP. «Aún conocemos poco de ese ecosistema y un vertido puede ser desastroso. Una de las áreas cedidas en concesión (a una petrolera) está a sólo ocho kilómetros del arrecife», denuncia Thiago Almeida, líder de la campaña de Energía de Greenpeace en Brasil.

Desembocadura del Amazonas

El militante defiende la necesidad de proteger toda la región de la desembocadura del Amazonas para impedir que sea destruida por proyectos de explotación de petróleo que aún dependen de licencia ambiental.

Los científicos que descubrieron el arrecife, vinculados a la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), lo describieron en un artículo publicado en mayo del año pasado tras una expedición al litoral del estado brasileño de Amapá en la que usaron redes para recoger fragmentos de corales.

Fuente: rtve.es / EFE