En los siete años (del 2006 al 2013) que vivió en Xalapa Emiliano Coronel, pasó de ser un adolescente que tenía una noción imprecisa del jazz, a consolidarse como el jazzista que es, uno de los protagonistas de la escena actual del país. En esta segunda entrega, nos habla de toda su etapa xalapeña.

Another World

Cuando llegué a Xalapa tenía 13 años pero ya había tocado mucho con mi papá, ya había tocado dos o tres cosas de jazz con un maestro y con el grupo que formamos Vladi y yo entonces, aunque no formales, ya había tenido dos o tres acercamientos con el jazz y ya había tocado mucha música popular.
Cuando entré a la Facultad fue otro mundo, era una escuela que ya lleva muchos años, tenía un maestro buenísimo, conocí a muchos músicos. Mi maestro era Andrés Dechnik, era otra disciplina, otra exigencia, me emocioné mucho porque estaba avanzando muy rápido en el contrabajo.
Conocimos a Édgar [Dorantes] en los talleres de jazz que tenía en la Facultad de Música, yo no le hacía mucho al jazz pero Vladimir se clavó mucho en eso y Édgar lo llamó para que tocara en su cuarteto, entonces eran Aleph [Castañeda] en el bajo, Miguelito [Miguel Cruz], Vladi en la batería y Édgar en el piano. Yo estaba más clavado en la música clásica, en mis materias teóricas y en el instrumento pero me empezó a jalar mucho el jazz, empecé a ver tocar a Vladi, a Aleph, a Renato [Domínguez], a Édgar, a Miguelito, a todos ellos y yo dije wow, me encanta eso y comencé a entrar a los talleres de Édgar, no entendía mucho pero me gustaba mucho y ahí fueron mis comienzos en el jazz.
No descuidé la parte clásica pero mi maestro no estaba muy de acuerdo, no nos comunicamos muy bien, dejé de sentirme a gusto en la escuela y me salí. Nada más estuve de los 13 a los 15 años en la escuela, en esos dos años hice el ciclo de Iniciación Musical y me faltaron cuatro de preparatorios y cuatro de licenciatura. Lo que estudié fueron cosas básicas, lectura y cosas que yo ya sabía pero fue otra perspectiva de ver el do–re–mi.

En el jazz la vida es más sabrosa

A los 15 años, entre que me salieron y me salí, dejé la Facultad, me quedé todo ese año con Édgar y afortunadamente me invitó a tocar con él. A la par conocí a Rey David Alejandre, Gabriel Puentes y varias personalidades del jazz y empezaron a invitarme a tocar con ellos, Rey David nos invitó a Vladi y a mí a tocar al DF al Papa Beto, ese fue mi debut.
Mi primer concierto de jazz con Édgar fue el 22 noviembre del 2006, hace 10 años, en la Semana del Músico que se organizaba aquí, lo recuerdo con mucho cariño porque fue mi primer concierto de jazz en un teatro, fue en el auditorio del Facultad [de Música]. Para mí fue wow, tenía 15 años y ya estaba tocando con Édgar Dorantes, que era toda una personalidad, también estaban Miguelito Cruz y Vladimir. Fue uno de los conciertos que marcaron mi vida porque fue una experiencia inolvidable y ahora, 10 años después, lo sigo recordando con mucho gusto.

JazzUV

Me quedé tocando entre el DF y el trío de Édgar y estudiando con Édgar, y salieron varias cosas.

Rudyck Vidal, Beto Jiménez, Emiliano Coronel y Gustavo Bureau (Foto tomada de la cuenta de Facebook de Emiliano Coronel)

Me puse a estudiar en mi casa hasta que se hizo JazzUV, eso fue en el 2008, entré a estudiar contrabajo con Agustín [Bernal], para que no tuviera que pagar la escuela Édgar me becó y empecé a dar clases de bajo eléctrico, cosa que era para mí un reto porque tenía 16 años y ya estaba enseñando. Eso fue de febrero a agosto, de agosto diciembre ya me contrataron y me dieron un salario, estuve dando clases en JazzUV seis años.
En el 2009, a los 17 años, ya tenía un tiempo completo en JazzUV, daba 24 horas de clases a la semana, yo nunca había estado en una escuela de jazz, me imaginaba cómo podía enseñar cosas pero no las tenía sistematizadas. Daba clases de teoría, de entrenamiento auditivo y ensamble y me iba muy bien, me imaginaba cosas y las enseñaba así.
Dar clases fue mi escuela, fue mi licenciatura y mi maestría, fue una manera de entender cosas que ya hacía, Édgar me decía tú ya tocas pero yo no entendía qué hacía y dando clases entendí un buen de cosas, gracias a mis alumnos tuve la oportunidad de aprender mucho.

La ERA dorada

ERA Trío (Foto, ERA Trío)

Me pasaron muchas cosas musicalmente aquí en Xalapa del 2006 al 2013, que fueron los años que estuve, fueron siete años en los que aprendí mucho. Gracias a los Festivales JazzUV pude tocar con Jack DeJohnette, Dave Kikoski, David Sánchez, Giovanni Hidalgo, Ilán Bar-Lavi, Jason Palmer, Grace Kelly, Nir Felder, con mucha gente importante.
En 2011 formé un trío con Alonso [Blanco] y Renato [Domínguez] que se llamó ERA [Emiliano-Alonso-Renato] Trío, fue un proyecto muy bonito y tenía una cuestión muy especial de vibra, el repertorio que tocábamos era interesante porque a veces hacíamos covers de pop y tocábamos cosas de Alonso, cosas mías y cosas de Renato, era un trío muy interesante.
Fuimos a grabar a Puebla, no pudimos sacar el disco pero yo quiero hacerlo, solo falta masterizarlo. No pudimos seguir porque yo me fui y Alonso y Renato se quedaron aquí pero también son dos hermanos que quiero mucho.

Mi camino

Empecé a componer desde el 2008, más o menos cuando se fundó JazzUV, y en el 2013 decidí grabar las canciones que hice entre el 2008 y el 2011. Tenía muy claro quienes quería que grabaran: Axel Tosca, que es un pianista que admiro y quiero con todo mi corazón, Giovanni Figueroa en la batería, que es mi hermano, Ilán Bar-Lavi [guitarrista] que también es mi hermano de la música y de la vida, y con colaboración de Celio González y de Guillermo Barrón, que son dos amigos percusionistas. El disco se llama Mi camino, lo hice de una manera totalmente independiente y ya se me acabaron las copias, tengo que volver a hacer, me ha ido muy bien, he tocado bastante y a la gente le ha gustado. Estoy muy contento con ese disco, fue como plasmar lo que yo era hasta ese 2013.

Summertime

Gracias al maestro Óscar Stagnaro me dieron una beca en Berklee para ir al programa que se llama Five-Week Summer Performance Program, es un curso de verano de cinco semanas al que llegan muchos músicos a dar clases. Fue una experiencia padre, conocí a muchos chavos que tocan increíble, después hice una audición para estudiar en Berklee y me dieron una beca pero fui papá y mis situaciones personales me hicieron decidir otro camino, fue una decisión complicada pero no me arrepiento para nada.

Bye, bye Xalapa

A la par de todo esto, estaba haciendo mi carrera como jazzista en el DF, me llamaban mucho a tocar y me gustaba la onda de salir. Empecé a tocar con Na’rimbo, el grupo chiapaneco, y con ellos viajé a España y a Taiwán. Entré con los Sonex, con ellos viajé a Rusia y a Haití.
Llegó el momento de terminar mi etapa en JazzUV porque yo sentía que ya necesitaba vivir de la música nada más, la cuestión de tener un sueldo me daba comodidad pero yo sí quería llegar a ese más allá donde veía gente y decía wow, yo quiero estar ahí y entendí que para estar en ese lugar hay que estar en muchos escenarios y hacer mucha música y en Xalapa ya no me estaba pasando más que en los escenarios que aquí conocemos, y decidí irme a Morelos y al DF.

(CONTINÚA)

PRIMERA PARTE: Children’s Songs
TERCERA PARTE: Mi camino





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