Con la presencia en el Congreso del Estado de la titular de la Secretaría de Finanzas y Planeación, Clementina Guerrero, terminaron las comparecencias de los integrantes del gabinete veracruzano.

Algunos secretarios, como el de turismo, Harry Grappa Guzmán, pasaron con más pena que gloria por la sede de la Legislatura, donde exhibieron más sus limitaciones y su incapacidad, su torpeza argumentativa, que sus muy escasos logros y puntos positivos.

Harry Grappa fue evidenciado en el Congreso del Estado, instancia ante la que exhibió su verdadera dimensión, su pequeñez como funcionario.

En otros casos, los secretarios llegaron a sus cargos de forma más o menos reciente y por tanto sólo acudieron al legislativo para exhibir las irregularidades encontradas, como la de Sefiplan, Clementina Guerrero, quien compareció este martes y reveló montos de escándalo que ponen al descubierto un gasto exorbitante y, por tanto, irresponsable en cuanto a la deuda pública.

La funcionaria, quien será ratificada en el cargo por el próximo gobernador, Miguel Ángel Yunes Linares, dijo, por ejemplo, que la deuda de Veracruz equivaldría a los recursos necesarios para construir 62 hospitales de especialidades; para cubrir el presupuesto de la Universidad Veracruzana durante una década; para edificar más de 150 mil viviendas de interés social; o casi dos mil 500 kilómetros de carreteras estatales; ese recurso pudo haber sido usado, de no existir tantos pasivos, para cubrir durante un siglo el gasto destinado a programas sociales.

Sin embargo, nada de eso ocurrió y esa lista sólo entra en el terreno de las buenas intenciones; la realidad de Veracruz nos dice que las finanzas estatales prácticamente están en quiebra, por lo que la secretaria de Finanzas adelantó las características que tendrá en manejo de los recursos durante la siguiente administración: reducción del déficit mensual; contención del gasto público; y reestructuración de la deuda para ampliar plazos, entre otros puntos.

Por cierto, hablando de las comparecencias, el pasado sábado 26 acudió al Congreso la secretaria de Educación, Xóchitl Adela Osorio Martínez. La citada funcionaria fue bombardeada por los diputados locales no sólo por su gestión, ya que ella se ha desempeñado en el cargo durante un año y medio (llegó el 20 de julio de 2015), sino por los antecedentes de desvíos de recursos en la dependencia, en los tiempos que dicha instancia era encabezada por Adolfo Mota Hernández y tenía a Edgar Spinoso Carrera en la Oficialía Mayor.

En su comparecencia, Xóchitl Osorio señaló que la Secretaría de Finanzas adeuda más de 175 millones de pesos que corresponden a las becas de estudiantes de nivel superior, unos 30 mil jóvenes que no recibieron dicho beneficio. De igual manera, la de Educación evadió el tema planteado por la diputada de Morena, Tanya Viveros, sobre un presunto desfalco en el Instituto de Espacios Educativos.

Por otro lado, informó que el gobierno estatal mantiene un adeudo por más de mil 100 millones de pesos con el Sistema Educativo Federalizado durante los ejercicios de 2010 a 2016; es decir, durante toda la administración de Javier Duarte y Flavino Ríos.

Esas fueron, en términos generales, las características principales de las comparecencias: por un lado, el desfile de limitaciones, como la que mostró el secretario de Turismo ante los diputados locales; y por otro, los datos que revelaron las titulares de Sefiplan y de la SEV; y que indican una caótica situación financiera del gobierno del estado.

La ASF y el triste papel del Orfis

Este martes, el auditor superior de la Federación, Juan Manuel Portal, inauguró la Séptima Reunión de dicha dependencia.

En ese marco, Portal Martínez dijo que es necesario que los congresos de los estados homologuen sus leyes con la de Fiscalización federal, a fin de acelerar la creación del Sistema Nacional de Fiscalización.

También destacó la importancia de integrar los sistemas estatales y de definir las normas que garanticen la calidad de las auditorías.

Portal Martínez sostuvo que es necesario estandarizar la contabilidad gubernamental en la Federación, estados y municipios.

Asimismo, el funcionario se refirió a la importancia de la prevención en la fiscalización, “de tal manera que la existencia de desviaciones pueda ser detectada y corregida de manera temprana».

El tema que fue puesto sobre la mesa por Juan Manuel Portal Martínez nos remite inevitablemente al papel desempeñado por el Órgano de Fiscalización Superior del Estado, Orfis, instancia que ha servido de muy poco para detectar irregularidades en el manejo de los recursos por parte de las dependencias del gobierno de la entidad, porque prácticamente todas salen limpias de las revisiones.

Las auditorías del Orfis detectan muy pocas anomalías y cuando lo hacen se relacionan con municipios pequeños y de escaso presupuesto, a diferencia de la Auditoría Superior de la Federación, que ha consignado y denunciado en reiteradas ocasiones ante la Procuraduría General de la República, el saqueo de los recursos estatales, así como el desaseado manejo de los mismos.

Por ello han surgido voces que hablan de la necesidad de desaparecer a dicha instancia y crear una nueva con verdadera autonomía. @luisromero85

 

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