La falta de empleos, escasa o nula venta de artesanías y clima de inseguridad en la entidad veracruzana está causando la migración de indígenas, comentó José Simón Juárez, artesano de Zozocolco.

El entrevistado explicó que sus compañeros indígenas se están alejando del estado por falta de oportunidades comerciales y por la llegada de grupos delictivos que les piden cuotas para poder vender.

“Más que nada es por falta de oportunidades, aunque igual, la inseguridad nos lleva; si no hay recurso, no hay trabajo, la gente se arriesga a cometer un acto delictivo porque si hubiera oportunidad la gente estaría trabajando y el tiempo ocupado”.

La Ciudad de México, Puebla, Guadalajara, el norte del país o los Estados Unidos son los sitios donde migran principalmente los indígenas de Veracruz.

Los productos frecuentes de elaboración por manos indígenas son artesanías de madera, de café, alimentos como chile, cacao, vainilla, canela, entre otros más que ya no son adquiridos por turistas o veracruzanos.

En una deducción que exclamó José Simón Juárez, el 60 por ciento de sus compañeros indígenas se fueron de la zona para buscar un mejor empleo o lugar donde vivir y producir sus artesanías.

“Falta de empleo, falta de recursos, por eso la gente migra. Varios se van al norte, de mojados y a arriesgarse. Llega a pasar, pero considero que debemos como sociedad irnos cuidado más poco a poco”.

El indígena desechó tener conocidos que fueran asediados por el crimen organizado para pagar cuotas obligatorias mensuales o quincenales, mejor conocidas como piso.

La mañana de este miércoles, participó en la presentación de la primera ExpoVeracruz, Vive la Riqueza Indígena próxima a desarrollarse en el Recinto sede del Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC).

“La gente ve que en el campo no hay resultados, pero gracias a algunas dependencias de gobierno que nos están ayudando estamos impulsando y tratamos de disminuir la migración de nuestros paisanos. De mi población se fue un 60 por ciento, más que nada porque no hay recurso, trabajo siempre hay”.

 

 

 

 

 

 

 

Arantxa Arcos/AVCNoticias