Mientras escribo, escucho Prólogo, la pieza inaugural del nuevo disco de Aldemar Valentín, Nueva Visión. Como en el mar de la portada, la pieza nos eleva a la cresta de una ola y luego nos deja caer estrepitosamente, tras unos segundos nos regresa a las alturas para volver a soltarnos y, desde el valle, reinicia el ascenso que ha de desembocar en un final que se asemeja a esas despedidas que se alargan porque no queremos que termine ese momento.

Con ese par de falsos finales, la pieza nos anuncia que no estamos ante una obra se haya concebido de principio a fin sino que se trata de segmentos biográficos, de retazos que se unen, como en una pieza de almazuela, para hilvanar los pasos de un músico trashumante.

Más que de una visión, se trata de una revisión ya que el material del disco fue compuesto en diferentes momentos y lugares, y Xalapa es el sitio del alumbramiento, el lugar de confluencia de un puertorriqueño, dos veracruzanos y un tamaulipeco reunidos por el azar.

Nueva VisiónComo sucede siempre en el jazz, los músicos se ponen al servicio de un proyecto sin renunciar a sus individualidades, construyen el discurso colectivo apegados a una partitura y después, en los solos, dan su propia versión de los hechos estéticos para hacer de cada pieza un mundo en el que caben todos los mundos incluido, por supuesto, el de cada escucha.

Mucho de mar tiene el disco, la rítmica nos introduce en un oleaje incesante que nos cautiva y nos impide abandonar la nave antes de que termine una travesía que resulta breve pero llena de paisajes porque los cuatro responsables, Arturo Caraza (saxofón alto), Roberto Sánchez Picasso (guitarra), Renato Domínguez (batería) y el propio Aldemar Valentín (bajo) dotan de luminosidad a una música que apuesta por la melodía, algo que siempre se agradece.

No hay rebuscamientos, alardes técnicos ni virtuosismos individualistas, cada solo se desprende del aroma general para aportar su propio humor, pasa la estafeta y después regresa al territorio plural.

¿Lo grabaste para dejar una huella de tu paso por Xalapa?, le pregunté a Aldemar:

«No tanto así como dejar una huella porque eso suena un poco pretencioso, más bien quiero llevarme algo de la experiencia de estar aquí y qué mejor que hacer una grabación en Xalapa, con músicos de aquí, y se dio la oportunidad. Renato fue el que me animó, me dijo aquí hay un buen estudio. Tengo que decirte que este señor Norberto [Cuevas] es tremendo ingeniero y hace muy buen trabajo.

«Fue un buen momento para hacer algo aquí y fue posible, como todos los proyectos independientes, porque los músicos me apoyaron. Se pudo pagar el estudio, la mezcla y la masterización. Se publicó virtualmente y yo creo que mucha gente lo ha escuchado.

«Se llama Nueva Visión porque ese es el título del último tema, después me di cuenta que hay un disco de Emiliano Salvador, el pianista, que se llama Nueva Visión, coincide el título pero yo no lo sabía.

«Acá compuse dos temas, Prólogo y Nueva Visión, las demás piezas ya las tenía escritas, hay una balada que compuse hace tiempo pero nunca la había tocado.

«El primer tema se llama Prólogo, es una introducción que no tiene improvisación sino que es una pieza escrita. La segunda pieza es Baile de Nomos, eso viene de un cuento de una tribu de África que se llama Los Nomos, ellos tienen una celebración donde, como parte del festejo, salen una especie de monos vestidos con disfraces de paja. Esos disfraces son parecidos a los trajes de los astronautas entonces, obviamente, la gente que postula que hemos sido visitados por gente de otros lugares, dice que son extraterrestres. Los nomos tienen esa celebración, que es un baile, y la pieza está inspirada subjetivamente en ese cuento. Rítmicamente hay un juego entre el tres y el cuatro, es una subdivisión universal, casi siempre, en la música folklórica de cualquier lugar hay ese juego entre el tresillo y el doble, eso lo encuentras en África, en el son jarocho, en la música del Caribe, en la música de Brasil, es una cosa bien interesante

«Luego hay una pieza llamada Quimera. Quimera, tú sabes, es un monstruo mitológico pero también puede ser un sueño o algo imposible y ese tema está basado en un supuesto imposible, en este caso fue una chica pero puede ser cualquier cosa. Es un tema sencillo donde se repite rítmicamente el tema del tres contra el dos.

«El cuarto es una balada titulada Mujer porque fue dedicada a una chica que me despreció hace muchos años. Y el último se llama Nueva Visión, es el que cierra el pequeño trabajo.

«Es muy loco porque yo no creo que el álbum sea en sí la nueva visión, más bien es como plantearme continuar. Es una serie de escenas discontinuas pero que, de alguna forma, tienen algunos paralelos. Todas son mías, por lo tanto tienen armonía parecida. Ese disco no fue para mí nada espectacular sino que fue la decisión de hacerlo porque tenía rato sin grabar, el disco anterior lo grabé en 2011, después estuve haciendo otras cosas: enseñando, grabando discos de otra gente entonces, como que ya me tocaba hacer otro disco porque es importante, quizá es una cuestión de ego, quién sabe pero yo pienso que siempre es importante hacer ruido y que quede bien, es como decir estoy aquí y sigo produciendo, sigo haciendo algo.

Hay una chica en JazzUV llamada Karina Galicia, ella hizo una reseña del disco y la tituló Inventarios, me gustó porque realmente el disco está hecho de fragmentos no relacionados entre sí, es una serie de escenas aleatorias que no tienen relación una y la otra pero con las que me planteo el hecho de seguir escribiendo, seguir haciendo música, seguir convocando músicos que estén interesados en hacer música original.NV-Cartel

«Otra cosa es que estos temas sonaron bien con estos músicos, tú sabes que hay músicos que se casan con cierta música pero, en este caso, los muchachos hicieron un súper trabajo, me apoyaron mucho. El formato es el que siempre usé, el cuarteto sin piano, a mí me encanta el piano, lo que pasa es que, hasta ahora, no se ha dado esa oportunidad por diferentes razones pero el próximo proyecto estoy pensándolo con un pianista.

«Es el mismo formato pero con otros músicos y eso cambia toda la sensación. Usé otro bajo, eso también es importante porque yo siempre había tocado un Kessel, que es un bajo de seis cuerdas, y esta vez toqué un Fender Jazz Bass de cuatro cuerdas, regresé al origen del instrumento, era una cosa que yo estaba planteándome a hacer hace rato.

«Ya me siento local de alguna forma porque vivo aquí desde hace dos años y me parece importante poder hacer música desde aquí y esa música, entiendo yo, es honesta, si es buena o mala yo no puedo decirlo pero cuando menos es honesta y tiene todo el peso de una experiencia, y que se haya hecho aquí está perfecto. Son innumerables las cosas que he aprendido aquí, ya en su momento tendré que hacer un inventario de esas cosas pero el disco, definitivamente, es una introspección, incluso hasta técnica, es decir, los temas reflejan mi interés armónico y rítmico. Es una introspección como compositor y como bajista, plantea esa introspección y recapitulación, a la misma vez, de lo que he estado haciendo y de lo que quiero hacer».

El disco, que fue grabado en Azul Estudios Xalapa bajo la ingeniería de grabación mezcla y masterización de Norberto Cuevas, va a presentarse el jueves 25, a las 20:30 horas, en la Casa del Lago. La entrada es libre, veámonos ahí.

CONTACTO EN FACEBOOK        CONTACTO EN G+        CONTACTO EN TWITTER