El último coletazo que prepara el gobernador Javier Duarte de Ochoa, por instrucciones de Fidel Herrera, es asaltar el PRI. Ya apresta las trompetas de guerra para imponer a Juan Nicolás Callejas y Arroyo, el líder del Congreso local que le ha allanado el camino para la aprobación de sus iniciativas de blindaje, para irrumpir con su Grupo Político del SNTE en la dirigencia estatal priista, desplazando a Felipe Amadeo Flores Espinosa, en un ajuste de cuentas y una estrategia que, además de proteger a su único aliado político de las posibles acciones legales en su contra, pretende convertirlo en la piedra en el zapato del próximo gobernador, Miguel Ángel Yunes Linares. No solo eso. En la próxima Legislatura, aún con el desagrado de la minúscula fracción parlamentaria que tendrán el PRI y sus aliados, ha impuesto de antemano a Juan Nicolás Callejas Roldán, dirigente de la sección 32 del SNTE e hijo del cacique magisterial, acusado por su propia prima de pedirle las nalgas para resolver sus problemas laborales, lo que habla de una práctica extendida de acoso sexual. Por eso, en los últimos días, varios de los diputados priistas actuales han pujado en la opinión pública sobre la necesidad de que Amadeo Flores deje la dirigencia. Si fructifican sus malévolas intenciones, ya veremos cómo será al “nuevo PRI” en Veracruz. Que Peña los agarre confesados.