En el principio fue el blues y
el blues fue bueno y separó
el día de las tinieblas.
Después dijo el blues:
Produzca la tierra hierba verde
y árboles que den frutos y que
en ellos estén sus semijazz
y de ellas brote el jazz
y esté sobre la tierra.
Y fue así.

Con música genuinamente afroamericana que no es propiamente jazz pero está indeleblemente registrada en su genoma, comenzó el Xalapa Jazz Festival. Rhythm and blues, soul, blues y góspel fueron los talismanes de los que se valieron Jonathan Hoard, sus amigos, su padre y el coro góspel de Xalapa, formado por el propio cantante estadounidense, para hacer un conjuro gracias al cual esa semana pasó a los anales como una de las más memorables de la historia de una ciudad altamente musical.

Merced a la jiribilla de Jaime Velasco Meunier, Miguel Á. Hidalgo, Jesús García y Arturo Riveros, operadores de la diletante Conexión Cultura Errante A.C., podemos revivir ese concierto. Disfrútenlo.

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