369457_exCon indignación y estupor, los veracruzanos hemos sido testigos de un acto criminal cometido por el Gobierno del Estado en contra de un grupo de indefensos ancianos, pensionados y jubilados, quienes a pesar de su mermada salud y sus problemas como minusválidos, fueron brutalmente reprimidos por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública para retirarlos de la calle de Enríquez. La rúa había sido tomada por los pensionados y jubilados que reclaman el justo pago de sus quincenas y aguinaldo, además de otras prestaciones que el gobierno se niega a reconocer en una actitud criminal en contra de lo más frágil de la sociedad. Y nos preguntamos: ¿dónde están pensionados jubilados como Manuel Ramos Gurrión, Nohemí Quirasco Hernández, Emeterio López Márquez, Reynaldo Escobar Pérez y otros muchos más, que cobran pensiones mensuales superiores a los cien mil pesos? A esos, miembros de la élite, de la casta en el poder, ya les depositaron sus insultantes sumas de dinero y lo disfrutan en la tranquilidad de sus hogares mientras que a estos, que apenas alcanzan cinco mil pesos mensuales, no les cumplen, los ofenden, los han venido humillando y, lo que es peor, han atentado contra su vida. Ese es el pago que reciben de un gobierno criminal a cambio de haber dejado su vida en las instituciones públicas, hoy en poder de una pandilla de bandidos.