Para lo que se viene electoralmente hablando en 2016 y 2017, los partidos políticos en Veracruz tienen una bronca porque allá por febrero o marzo del año entrante deberán tener nominadas a 15 candidatas para las diputaciones locales uninominales y a 10 para las pluris de la próxima legislatura estatal y un año después a 106 candidatas a alcaldesas.

141 abanderadas por cada uno de los diez partidos con registro para las dos próximas elecciones estatales, nos darían un total de 1,410 militantes distinguidas en busca de una silla municipal o una curul, en el caso de que todos los partidos presentaran candidatos a todas las opciones. Como no será así, sí se puede estimar que habrá hacia marzo del año entrante unas 200 mujeres y hacia marzo del 17 unas 600 que andarán en campaña, ofreciendo toda la gama de ideologías y promesas y buenas intenciones que se alojan o debían alojarse en nuestros partidos políticos.

[Bueno, para los que lo olvidan, enlisto la decena de institutos políticos que en nuestro estado reciben la dádiva pública para vivir, sobrevivir y en casos para que se hagan ricos sus líderes/propietarios: los tres grandes: PAN, PRD, PRI; el casi grande Morena; los aliados priistas PVEM y Panal: el Movimiento Ciudadano de Dante delgado; el PES de Gonzalo Guízar en la entidad, y los locales Alternativa Veracruzana de Alfredo Tress y Partido Cardenista de Toño Luna.]

Por eso en los partidos políticos se andan tronando los dedos, porque por más que levantan piedras en los caminos y veredas, y salen con su lámpara por las noches a las calles para buscar las mujeres justas que puedan hacer un buen papel, pues las cuentas no les dan.

Y no es que no las haya, que en la mujer veracruzana encuentro un dechado de virtudes y capacidades que rebasan al hombre, sino que como el machismo sigue asolando las conciencias políticas de hombres y hasta de mujeres, montones de féminas se quedan sin la oportunidad de brillar por cuenta propia.

En el PRI ha salido a refulgir la maestra Erika Ayala Ríos, quien se echó a cuestas la tarea de revivir al sector popular, la CNOP que ahora ella comanda, cosa que ningún hombre había podido hacer antes y mucho menos Lupita Porras (de quien dicen que no hizo nada durante el largo tiempo que estuvo al frente de la organización, aunque se equivocan porque sí hizo algo: hizo diputado local a su hijo).

De la mano de Erika, apoyadas por Erika, impulsadas por Erika seguramente saldrán muchas candidatas de fuste que darán una buena batalla y aportarán triunfos contundentes en las elecciones del primer domingo de junio de 2016 y el primero de junio de 2017.

Los panistas van a tener que echarle mucha imaginación al asunto, sobre todo en el ámbito de las municipales, porque difícilmente les redituará algo la fallida estrategia de nombrar candidatas a esposas de sus militantes distinguidos.

Y en los demás partidos, la cosa está en chino -o en china-, porque no tienen cuadros numerosos para completar la cifra mágica del 50/50.

Lo bueno de todo, es que muchas mujeres que siempre habían sido relegadas en sus partidos políticos, ahora van a tener oportunidad de demostrar su valía.

Y habrá muchas sorpresas.

Pd. Con motivo del asueto por las fiestas patrias, esta columna se volverá a publicar hasta el jueves 17.

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