-Deja en paz mi corazón / que de penas casi se derrama / y cualquier desatención, /ahora no, / puede ser la gota de agua
-Esa versión es de mi autoría
-Claro que lo sé, ¿acaso crees que te he olvidado?
No sé si fue una suerte de déjà vu o vaya usted a saber cómo se llama lo que provocó que la melodía de Oh, qué será amaneciera adherida a mi cabeza y permaneciera toda la mañana al acecho, como felino que espera el menor descuido para saltar sobre su presa y ponerla a susurrar versos y trovas, oh, qué será.
Por la tarde rescaté del olvido Paris Le Zenith (Ao vivo), el disco del concierto en el que Chico Buarque desempolva algunos de los temas que me acompañaron en mis primeros años en Xalapa, Oh qué será, Gota D’Agua, Palvra de Mulher, Todo O Sentimiento y otras tantas. Mientras escuchaba recibí un mensaje de Alicia Pacheco a quien quiero siempre pero con quien hace mucho que no tenía comunicación, ¿telepatía?, suele suceder, me dijo.

Alicia Pacheco (Foto: Patricia Herrera Gil)
Alicia Pacheco (Foto: Patricia Herrera Gil)

Atenta invitación para usted, Luigi Barria… Encerrona de Bossa Nova en La Rueca de Gandhi, este sábado a las 9 pm… Yo en la voz, Beto Linajes en la guitarra. Onda setentera e íntima… Lo esperamos. Cupo limitado.
(Perdón, Alicia, que publique nuestro inbox, no te preocupes, Inbox populi, vox Dei)
El mensaje y La gota de agua, que escuchaba en portugués pero recordando la versión al español de Alicia, me regresaron a aquella Xalapa de los ochenta en la que había neblina y frío de a deveras y en la que la suposición más descabellada era que alguna vez nos picara un mosquito, aquellos días en los que íbamos a llamar por larga distancia a la planta alta del Café Parroquia, en los que Belén, la inmortal mesera del café de chinos, nos ponía una canasta de pan viejo en la mesa para justificar la presencia de las cervezas pues solo podían servirlas con alimentos, aquellos ayeres en que veíamos al Juanote, en Enríquez, colgado de su alcayata y nos bajábamos la borrachera con tres tacos de adobo de la Tía Pina, los más picosos del universo.
La Xalapa de las peñas que llamábamos, creo, congales. La Ruta de la Libertad comenzaba en La Tasca que estaba en un estacionamiento subterráneo en Clavijero, casi llegando a Ávila Camacho, continuaba en Úrsulo Galván, primero en La Guarida, la siguiente parada era en Los Molinos y el cierre de campaña en La Buhardilla.
Los más osados se aventuraban hasta la Avenida Xalapa para acudir a La Cabaña del Zorro (creo que así se llamaba un local con vocación de zoológico porque antes o después, no recuerdo el orden, fue Sapos).
En Ignacio de Llave estaba Paco´s y en La Burbuja del Hotel Xalapa se presentaban cantantes todos los fines de semana.
La oferta en todos estos lugares era casi la misma así que para decidir en cuál tomarse unas cervezas había que discenrir en qué versión, con qué voz o en qué tonalidad quería escuchar Para vivir y El breve espacio en que no está, tal uniformidad la interrumpía justamente Alicia Pacheco que fue de las primeras en cantar música brasileña en esta ciudad, claro, en los setenta estuvieron Los Joao y Los Xalver, pero su repertorio era más de Sergio Méndez y música bailable, poco o nada se había escuchado a Chico Buarque, Caetano Veloso, Gilberto Gil, Vinicius de Moraes.
(En esos mismos años trabajé con ella en un espectáculo de autoría que se llamó Samba Saravá, hecho con textos de Vinicius de Moraes y música de Chico Buarque; en cuanto hagamos coincidir nuestras agendas les contaremos ese y muchos chismes más).
-Pachequísima, páseme usted su teléfono y dígame a qué hora puedo llamarle
-Ahorita estoy en el (no, el número no puedo divulgarlo) porque donde me encuentro no hay señal de celular
Le marqué, la saludé y le pedí más datos de la presentación:

Alberto Linajes
Alberto Linajes

Mira va a ser una onda muy setentera, un poquito nostálgica; primordialmente va a ser bossa nova pero también habrá otras cositas como Carole King, Serrat, cosas así. ¿Por qué?, porque es un encuentro entre Beto Linajes y yo, Beto Linajes es un guitarrista con el que yo toqué hace muchos años en Xalapa, cuando éramos chavitos.
Hacíamos una temporada en el Hotel Xalapa, después nos dejamos de ver, nos casamos (cada quien por su lado), tuvimos hijos y nuestros hijos son amigos y compañeros de escuela y a mí se me ocurrió decirle:
-Oye, vamos al retomar eso
Está enfocado a la gente de nuestra edad porque no hay a dónde ir, Xalapa está tomada por los jóvenes, obviamente, como estuvo tomada por nosotros cuando teníamos veintitantos años entonces he oído muchas quejas de la gente de mi edad o más arriba que dice que no tiene a dónde ir a oír música y tomar una copa, por eso quiero retomar esto. Ahorita empezamos en la Rueca de Ghandi pero vamos a estar en otros lados, esa es la idea.
Queremos que sea acústico e íntimo, nada más con dos, no se trata de un grupo ni es guapachoso, para bailar ni nada de eso, el chiste es que sea como era la bossa.
-¿Cómo era la bossa?
-Joao Gilberto (que fue el precursor junto con Jobim) decía que en la bossa el cantante tenía que estar en la línea del habla, que no podía lucir una voz operística ni de grandes arrobos y se tenía que acompañar con guitarra y la misma guitarra llevaba el ritmo, la batida como ellos le llaman, entonces no se necesitaba batería ni percusión ni bajo, de hecho, él lleva como 80 años cantando solamente con su guitarra y eso para él eso es la bossa por eso las grandes voces como Elis Regina no entraban mucho en el movimiento, ella cantó una que otra bossa pero más bien se dedicó a interpretar composiciones más complejas como las de Edú Lobo o Chico Buarque.
CartelDespués entró gente como Jobim que era un maestrazo, era pianista, arreglista y tocaba muchos instrumentos y dijo ¿piano?, ¿por qué no?, ¿bajo?, por supuesto, y flauta, batería y todo lo demás.
Como te decía, el sábado vamos a cantar bossa nova pero también le vamos a meter cosas de Serrat, que es donde sí se puede meter la voz colocadita, muy castiza y, como estamos nostálgicos, vamos a cantar lo que nos gusta gusta a Beto, a mí y a un montón de gente que conocemos de nuestra generación; Carole King, Robera Flack, cositas ese tipo.
Lo estamos haciendo por gusto, por esas ganas de reunirnos, de cantar, de hacer la guitarreada, de hacer una encerrona. No es para masas, de hecho hay un cupo muy limitado en la librería, no sé exactamente cuántas personas quepan, pero es muy limitado.
El costo es de 80 pesos entrada general y 60 para estudiantes, ¿por qué?, porque no está pensado para estudiantes, que me perdonen. Sí conozco a varios jovencitos que les gusta la bossa nova y esta música por sus papás o por sus abuelitos pero está pensado para la gente de mi edad o mayor que de vez en cuando puede darse el lujo de salir a escuchar música, comerse un bocadillo y lo puede pagar, que te voy a decir que los estudiantes cuando van al cine a ver una película que a veces ni vale la pena, se gastan el triple de lo que se gastarían en esta encerrona de bossa nova pero, bueno, esta está pensada para gente mayor.

Hagan, pues, su reservaciones en La Rueca de Gandhi que se encuentra ubicada en Xalapeños Ilustres 35, justo donde en aquellos días estaba la Librería de Cristal. El teléfono es el 818 1920.
Encontrémonos el sábado ahí y recuerden que cualquier desatención, ahora no, puede ser la gota de agua.

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