En esta entrega, El Chane nos habla de su proyecto personal, del cuarteto Los tres pies del gato, de su participación en los grupos Copal y Los Macuiles y de su trabajo como compositor y arreglista.

Trío de verdad/ como un animal que ha sido puesto en libertad

Marco Pignataro, Eddie Gómez
Marco Pignataro, Eddie Gómez

Cuando Diego se fue tuve la oportunidad de hacer mi trío con un baterista de Cuernavaca que se llama Claudio Puente, ya no está en Xalapa, y David Barrera. Armamos un trío de saxofón, bajo y batería, esa alineación siempre me ha llamado mucho la atención; cuando escuché a Marco Pignataro en el Teatro del Estado tocó con Eddie Gómez (bajista) y un baterista, no me acuerdo si era Antonio Sánchez. Me pareció espectacular esa alineación y después, buscando esos tríos, me encontré el de Joe

Joe Henderson
Joe Henderson

Henderson con Dave Holland y Al Foster, y un disco de Sonny Rollins que se llama Way Out West, con Ray Brown y Shelly Manne. Tiene una sonoridad bastante peculiar ese formato, yo siempre había tenido ganas de hacerlo y cuando Diego no pudo estar aquí, me aventé a formar un trío sin armonía. Representa un reto muy importante para el solista, para el que acompaña, para todos; el baterista tiene que llenar pero sin saturar, el bajista tiene que estar ahí y como saxofonista tienes que marcar la forma bien clara; pero tienes más libertad, te puedes mover más, a veces cuando estás tocando y te ponen un acorde, pues tienes que estar dentro de ese acorde y aquí, en el trío,

Sonny Rollins
Sonny Rollins

nada más tienes una nota y tú te desplayas y puedes lograr cosas bastante padres y, sobre todo, diferentes de lo que normalmente haces cuando estás en cuarteto. Armé el trío y quizá no nos seguía tanta gente pero, musicalmente hablando, era muy nutritivo para nosotros, ensayábamos mucho y empezaba sonar muy, muy bien. Como en Xalapa se muere todo en vacaciones, decidimos salir a tocar; David es de Querétaro y como Claudio tenía carro, nos fuimos a tocar a Querétaro y a San Luis Potosí.
A San Luis ya había ido a tocar antes, he ido varias veces y también me parece una ciudad padrísima que tiene unos músicos impresionantes como Samuel Martínez y Guillermo Barrón. Tocamos entre Querétaro y San Luis, fue una gira bastante padre y cuando terminó yo me regresé a Xalapa y Claudio, que se suponía que iba a regresar, decidió quedarse, entonces terminó el trío.

El cuarto pie del gato

David Barrera
David Barrera

Cuando Claudio decidió dejar la ciudad, otra vez nos quedamos Diego, David y yo. Un día fui a La Caña porque me gustaba bastante frecuentar el lugar por la cerveza y ese día iba a tocar José Rubén (León) con Adolfo (Álvarez); llegué temprano y Adolfo ya había llegado, yo había escuchado de él por Diego y porque tengo una amistad con su hija Gaby pero no había tenido la oportunidad de escucharlo tocar. Ese día no podía quedarme a escucharlo porque yo también tenía tocada, pero le ayudé a bajar las cosas se le dije:
-Oye, Adolfo, ¿no te gustaría venir a tocar el domingo con nosotros?
-Ah, sí, claro

Yo pensé que no iba a ir, pero el domingo ahí estaba. La tocada estuvo impresionante. Desde que se fue Claudio no habíamos tenido un baterista de planta, llegó Adolfo y nos cayó como anillo al dedo, con todo lo que se puede aprender de una persona que lleva tocando tantos años. Sonábamos muy bien pero David ya estaba pensando más en la licenciatura en JazzUV, en sus tareas y todo eso, y salió del grupo.

Adolfo Álvarez
Adolfo Álvarez

Recurrimos a nuestro viejo amigo Carlos Zambrano y se armó Los tres pies del gato ya en cuarteto, pero Carlos a veces podía y a veces no, incluso en La Caña muchas veces llegamos a tocar a trío de guitarra, sax y batería, ese sí es un formato bastante raro y uno se siente medio cojo; con el dueto de guitarra y sax no hay tanta bronca, pero cuando ya tienes una batería, las bases son muy importantes.

Carlos Zambrano
Carlos Zambrano

Con Carlos nos mantuvimos un año o un poco más, empezamos a tocar en donde se podía, pero empezó a faltar porque tenía que salir con La Manta o por otros compromisos entonces Diego, que está dando clases en JazzUV, invitó a un alumno suyo que se llama Jorge Gamboa.
Teníamos un compromiso y salió la tocada, realmente en ese momento tal vez no representó mucho pero, como había otras presentaciones, hablé con él:
-Oye, ¿no te interesaría entrar con nosotros de planta?

-Sí, yo estoy muy interesado.

Jorge Gamboa
Jorge Gamboa

Adolfo y yo platicamos que también es bueno tener un chavo en proceso porque es mucho más humilde a la hora de interactuar con los demás, el sonido que necesitamos en Los tres piezas del gato no es el de un bajista virtuoso, solista, no, simplemente necesitamos la base y Jorge es un chavo con muchas ganas y eso lo hace cumplir con los requisitos: las ganas de tocar y, sobre todo, la disposición, tú sabes que los músicos, de repente, tenemos el ego un poquito arriba y a veces es difícil decir oye, eso estuvo mal y que el otro no se sienta. Con Jorge no tenemos ese problema, él tiene todas las ganas del mundo de aprender. Él no tocaba el contrabajo, cuando iba con nosotros tocaba el bajo eléctrico pero un día llegó al ensayo con un contrabajo y le dijimos:
-¿Sabes qué?, quédate con él
-No, es que todavía no puedo bien
-Mejor, si todavía no puedes bien, mejor
-Es que yo no puedo hacer esto, ni esto, ni lo otro
-Mejor, toca así, sencillo
Y tiene muy buen sonido en el contrabajo, está agarrando onda y a mí me da mucho gusto.

Our Delight

Los tres pies del gatoDejamos de tocar en La Caña y se vino, pues no un bache porque nos hemos seguido viendo, pero ya no tocamos tan seguido, las tocadas ahora son ya más esporádicas, una vez me pasé como dos meses sin tocar y eso te aprieta el corazón.
Algo que me queda claro es que desde hace como un año y medio es que ya no es como antes que tocaba jazz y con eso podía vivir, ahora ya no, ahora cuando toco jazz ya sé que no voy a ganar tanto pero, sin embargo, lo hago con un entusiasmo mucho mayor de lo que lo hacía antes. No tocamos tantas veces, entonces, cada vez que tocamos, es bastante importante para mí hacerlo y le doy más importancia que cuando estaba tocando tres o cuatro veces por semana.
Por ahí de febrero, si mal no recuerdo, hicimos una grabación con Los tres pies del gato, grabamos unas rolas con un cuate que se llama William, nos hizo el paro de grabarnos en la escuela de audio VYA Training, es el único material que tenemos grabado y no lo tenemos completo ni hemos hecho nada con él, pero espero que próximamente vamos a estar haciendo algo por ahí y para el año que viene planeo mover el cuarteto porque suena muy bien.

Let’s Face the Music and Dance

Copal
Copal

Pasé a trabajar mi música de otra manera, por ejemplo, estuve trabajando como seis meses en un grupo que se llama Copal, hacía arreglos y tocaba con el grupo. Ahorita están pegando mucho, pero decidí salirme de ese proyecto porque no es lo que más me satisface. También entré con Los Macuiles y también es música que me gusta interpretar, pero no es lo mismo que tocar con mi cuarteto de jazz.

Los Macuiles
Los Macuiles

Ya no vivo de tocar jazz, tengo alumnos, toco con los Macuiles. También me han caído chambas con danza contemporánea componiendo música para coreografías, que a veces es raro entender los bailarines, su concepción de la música es algo distinta de lo que es la música, es difícil pero, bueno, uno hace lo que se puede y he tenido experiencias también muy padres dentro de ese ámbito y espero que eso, más adelante, me pueda dar más satisfacciones.
Recientemente la composición es lo que me ha llamado más la atención y es una de las cosas a las que planeo dedicarme, me interesa mucho la música para cine y la música para medios audiovisuales y para arte escénico en general.

Nature Boy

En la calleYo soy un tipo hasta cierto grado sobrio, pero conozco bastante bien mis capacidades, sé qué puedo hacer y sé qué no puedo hacer. La música es un arte y yo siento que en el arte lo principal es ser honesto, entonces no busco impresionar a nadie ni nada de eso, simplemente busco tener mi sonido y hago lo que me gusta y lo que puedo, y en base a conocer mis capacidades es como he ido desarrollando mi estilo. No transcribo solos ni nada de eso, escucho mucho música, mis más grandes ídolos son de Dexter Gordon y Sonny Rollins.

Joe Lovano, El Chane, Alejandro Bustos
Joe Lovano, El Chane, Alejandro Bustos

Siempre he tratado de que lo que hago, aunque sea algo muy sencillo o feo si se quiere verlo de esa manera, pero que sea mío, eso es muy importante para mí porque si no, no estoy diciendo nada. Para mí la música no es solamente dominar un instrumento y hacer cosas impresionantes, creo que va más allá de eso, es algo muy serio para mí, hay tocadas con Los tres pies del gasto en las que nos hemos sentido fantástico y decimos qué mal que no hubo alguien para grabarlo o que nada más hubo dos mesas, pero sabemos que las personas que estuvieron en ese momento sí se van con algo porque el grupo transmite. Yo soy un chavo en busca de hacer su sonido, simplemente eso.

Estoy estudiando la Licenciatura en Educación Musical en la Facultad de Música y eso también ha representado un aprendizaje, el estar en el medio clásico también es padre.
Yo, antes de ser músico, soy melómano y me gusta apreciar desde la chunchaca más fea hasta la obra más elaborada que te puedas imaginar. Me gustan los bailes, me gusta la cumbia. En la secundaria me gustaba el rock, el grupo que me marcó fue Los Caifanes, cuando los escuchaba yo quería tocar la guitarra y hacer esos solos. Cuando estaba en la prepa el ska era algo muy importante para mí, yo creo que mi primer acercamiento al jazz fue con un grupo que se llama Los Skatalites, son los inventores del género y solean muy bien. Es música instrumental y sus piezas son como de jazz.

Mean to Me

SaxComo yo estaba alejado del ámbito del jazz, todas las personas que he ido conociendo son una sorpresa muy grata que me da la vida. Alejandro Bustos fue mi maestro en JazzUV y fue muy importante para mí porque me dio muchas cosas. También de Ramiro y de Carlos Zambrano he aprendido mucho y ahorita estoy aprendiendo muchas cosas con Adolfo, es bien padre que en la música piensas que tu maestro debe ser el del instrumento y conforme va avanzando el tiempo te das cuenta de que aprendes de todos y, sí, Adolfo ha sido un mentor para mí sobre todo cuestiones de musicalidad, algo que me ha inculcado mucho es el hecho de tener fe en lo que hago y no echarme para atrás y que lo valioso es la autenticidad, tocar como tú tocas, es algo que ya había pensado pero es muy padre que una persona con tanta experiencia te diga que vas por buen camino y que te repita las cosas que tú ya habías expresado antes. Desgraciadamente en la escuela no siempre lo ven de esa manera y a veces te hacen sentir que estás mal, pero luego te das cuenta de que no, que ahí está el asunto.

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