En esta entrega final, Arodi Martínez nos habla de su largo recorrido para arribar al mundo del jazz, de una indignante declaración discriminatoria, de sus muchos maestros y de su llegada a Xalapa para integrarse al grupo Orbis Tertius

Buscando un poco de mi vida/ Mis estrejazz no responden…

Discos, librosMe llegó un momento en el que dije no ya toqué en la banda, ya toqué cumbias, ya toqué esto, ya ando tocando salsa. Fue uno de esos momentos en que siente uno que ya no hay más, entonces me acordé de los libros que tenía en la casa y me puse a ver esos libros y vi que tienen todo lo que sabemos que tienen, y que hablan de todos los saxofonistas que hablan, y que el jazz y que el blues y todo eso.
Entonces no había internet, yo me eché a andar ahí en la ciudad para ver quién conocía de eso y me recomendaron al maestro Porras, que tocaba jazz. En Oaxaca en ese entonces tocaban jazz nada más cuatro o cinco personas, nada más, y era una cosa rarísima. Hablé con el maestro:
-Mira, clases yo no doy porque esa música tienes que ir a Estados Unidos para para aprenderla, yo fui allá
No, pues ya no se pudo, pensé, pero él tiene un hermano, el maestro Pablo, guitarrista muy bueno, él estaba ahí y me dijo:
-Ve a mi tienda, yo ahí, en un espacio que tenga, te voy pasando cositas
Yo salía de la escuela y me iba en la tarde a la tienda del maestro, y ahí estaba yo paradito con mi sax afuera de la tienda esperando algún momento en el que se desocupara un poco; agarraba la guitarra me decía:

Pablo Porras Jazz Trío
Pablo Porras Jazz Trío

-Mira, este es el acorde tal
Yo no sabía ni de acordes
-Y esta es la escala tal
-Maestro, es que yo no sé de eso, yo no conozco nada de eso, yo toco y sí, leo pero acordes, armonía es otra cosa
-Pues mira, chamaco, te tienes que poner a estudiar porque si quieres tocar esto, necesitas estas cosas
Este señor, a quien hasta la fecha le agradezco muchísimo, me daba tiempos chiquitos pero me tuvo paciencia. Él me regaló mi primera hoja de un estándar, Noche en Tunisia, mandó a su hija a sacar una copia para que yo me pusiera estudiar. Él me explicó muy bien:
-Esto es un acorde, a esto se le llama así; mira, esta es la escala, a ver escribe, a ver anota
Obviamente era en su tiempo de trabajo; me decía dos notas y se iba a escribir; a la media hora me decía otras dos o tres cosas y se ponía a hacer cuentas. Un día me dijo:
-¿Por qué no buscas a Miguel Samperio?, él viene a veces a tocar, háblale cuando venga
Por conducto de este maestro un día me entero que Samperio iba a ir a la ciudad y que iba a dar una charla sobre jazz y le dije a un amigo que fuéramos. Pero yo tenía que pedir permiso para que me dejaran ir a la ciudad en la noche porque, a pesar de que yo tocaba en la noche, en la casa si no tenía cosas qué hacer en la ciudad, no salía. Hablé con mi papá y me dijo:
-¿Y eso, qué es?
-Pues no sé, pero me lo recomendó el maestro y se me hace interesante
-Ah, pues ve

Miguel Samperio
Miguel Samperio

Llegué con este cuate; llevé con mi cuaderno, saqué mi borrador y mi lápiz esperando a ver qué iban a dictar, pero sólo fue una charla, contó anécdotas, experiencias y que el Blue Note y que el Village no sé qué, que la no sé qué de Los Ángeles.
Ahí conocí a Samperio, yo sabía venía a veces a la ciudad, pero vivía en México entonces dije tomar clases con él va a estar en chino entonces, ¿cómo le hago? En esos días conocí a un amigo pianista que me dijo:
-Mira, estas cosas de armonía me las enseñó el maestro que dirige la Orquesta Primavera
-Pues contáctame con él
Pero en la música siempre hay envidias y más cuando son cosas que pocos saben, y me negó al maestro pero yo estaba en la necia y un día que tocó la Orquesta Primavera fui y le dije al del sonido:
-Oye, ¿él es el maestro fulano?
-Sí, él es
Me acerqué a uno de los músicos que estaba tocando la guitarra:
-Oiga, quiero hablarle al maestro pero no sé cómo acercarme, dígale que si puedo hablar con él tantito
-¿Qué quieres?
-Yo toco el sax y quiero aprender esas cosas del jazz y del blues, eso me interesa

Orquesta Primavera
Orquesta Primavera

-¿Sabes qué?, el maestro está ocupadísimo, viaja a Puebla, a New York, a Florida. No, el maestro no creo que te atienda
Y ya no me acerqué. Ya era como 2002 o 2003, yo seguía tocando salsa y echando mis huesos. Tenía unos amigos con los que me juntaba de repente a leer algunas cosas pero nunca tocábamos, nada más leíamos los standards.
Un buen día un cuate me dice:
-Oye, va a haber este evento de jazz y el saxofonista ya no viene, ¿vas?
-Pero yo no sé nada de eso, vamos a ensayar
-No, así nada más, ahí nos vemos a la horaTocada
Yo me acuerdo que en su momento lo tomé a mal porque dije este cuate no quiere que ensaye porque a la mejor no me quiere pasar la onda. A la hora de la tocada yo estaba sufriendo porque no conocía nada. Terminamos de tocar y me dice este cuate:
-Muy bien, chido
Hasta la fecha ese señor es amigo mío y cuatro o cinco años después me dijo:
-No te podía explicar las formas o las escalas porque yo no aprendí así, yo aprendí en el ruedo entonces, cuando tú me dijiste que ensayáramos yo pensé, pero ¿qué vamos a ensayar y qué te voy a decir?, además tú eres saxofonista y yo soy guitarrista; la única manera era ve y toca lo que puedas y lo que sepas y ahí tú verás

Sé que después/ habré de gozar/ la dicha y el jazz/ que al fin hallaré

En los años 2004, 2005, además de Samperio, iban otros músicos a Oaxaca; Paul Cohen, el esposo de Lila Downs, el Apache, el grupo Astillero, Juan Alzate y otros. Yo los escuchaba y decía, guau, qué cosa es eso.

saxY así, poco a poco iba yo escuchando cosas y en el 2006 el maestro de la orquesta, que ocho o diez años antes quise que me diera clases, dio un curso de orquestación y de armonía dirigido estudiantes de banda. Fui y conocí al maestro Alberto Moreiro que es una de las personas que me cambió la vida, después de mi maestro Florentino Ramírez.
Empezamos a tomar sus clases casi setenta personas y, después de dos años, terminamos cinco. Durante esos dos años el señor siempre nos dio clases gratis, lo único que nos pedía es fuéramos puntuales porque él viajaba desde Puebla; él dirige en la BUAP, en Puebla y la Orquesta de Cámara de Tlaxcala.
Desvelados y como fuera, pero ahí estábamos como machetes. Este señor, en realidad, le puso orden a mi vida musical porque por él fue que yo aprendí lo que es una escala, lo que es un acorde, muchísimas cosas.
El maestro es egresado de Berklee, entonces tenía yo prácticamente a Berklee ahí y además el señor es una de las personas más maravillosas que yo he conocido, muy buen pianista, muy buen arreglista, muy director y, sobre todo, muy buena persona. Siempre llegaba y nos lo decía:
-Esto que les acabo de pasar es un semestre en Berklee, yo vengo aquí y se los comparto; no me paguen pero, cuando alguien se acerque a ustedes y les pregunte, con todo gusto expliquen y den la información, eso es lo único que yo les voy a pedir, esa es mi paga.
Por él fue que conocí más a fondo el asunto del jazz. Me regalaba discos y me decía:
-Escúchate esto, mira este libro mira este método
Después de dos años con él hicimos una big band de jazz, ahí practicábamos los arreglos y empezamos a salir.
A través de él es que me enteré del Seminario Jazz Fest que hacían aquí; el maestro en una ocasión me dijo:
-Vete al seminario a Xalapa
-Ya sé algo pero ahí ya va la banda que conoce más
-Ponte a estudiar y te vas el próximo año

De la discriminación a la premiación

En el 2006 ocurrió todo:
Empezamos a hacer grupitos entre los cuates y a buscar tocaditas de jazz.

Centro Cultural Ollin Yoliztli
Centro Cultural Ollin Yoliztli

En noviembre me llegó una llamada de un amigo oaxaqueño, Filomeno Ortiz, un saxofonista de la marina buenísimo que era maestro del saxofón en el Centro Cultural Ollin Yoliztli, a él lo conocí por unas tocadas que tuve, unos meses antes, en el D.F. En noviembre me llamó:
-Oye carnal, en la Escuela Nacional de Música se acaba de abrir un concurso de jazz para estudiantes, ¿por qué no vienes?
-Oye, pero yo no estoy en una escuela
-Tú checa. Es importante que vayas porque en México, como quiera, hay más jazz que allá y tienes que ir a donde alguien te diga si estás haciendo las cosas bien o no
Cuando chequé vi que lo primero que te pedían era un papel. Le llamé:
-No puedo ir porque me piden un papel
-Háblale al maestro, a ver qué te dice
El director del Congreso de Saxofón era el maestro Roberto Benítez, a él lo había yo conocido en alguna clase que fue a dar a Oaxaca, pero sólo de vista. De todos modos le hablé.
-Maestro, le hablo de Oaxaca, yo toco el sax y quiero ir al concurso de estudiantes pero no he estudiado en una escuela
El maestro Roberto Benítez es uno de los mejores saxofonistas clásicos de Latinoamérica y en cuanto a escuela del saxofón, es uno de los dos o tres principales en el país. Me acuerdo que me dijo:
-Mira, que tú no hayas estudiado en una escuela a mí no me interesa, el papel consíguelo donde tú quieras y tráelo

Roberto Benítez, Arodi Martínez, Miguel Samperio
Roberto Benítez, Arodi Martínez, Miguel Samperio

Fui con un amigo que tenía una academia:
-Oye, fíjate que esto y esto, hazme el paro
-Órale, te hago un papel pero te comprometes a venir seis meses a estudiar armonía
-Sí, va
Y así fue; me hizo el papel, lo envié, me aceptan y ahí voy. Llego a México a un mundo que no conocía; el mundo del jazz. Ahí conocí a Remi (Álvarez), a Yaco, a Juan Alzate y al maestro Avilés, ellos fueron los sinodales del concurso.
Cuando llegué me acuerdo que hubo un maestro que me dijo:
-¿Jazz en Oaxaca?, que yo sepa, Oaxaca es pura Guelaguetza, yo no veo a unos chaparros calzonudos tocando jazz. En el momento yo me quedé como absorto, no entendí muy bien eso
Por azares del destino me quedé con el primer lugar del concurso. No me dieron algo físico pero para mí, en realidad, mi premio fue darme cuenta de que la forma en que yo iba estudiando estaba bien.
Después otro maestro que se acercó a mí y me dijo:
-Acuérdate siempre que no has ganado nada, esto un papel. Esto es un concurso y es sólo eso, esto, ni dice nada, ni has ganado nada y falta mucho por aprender, muchísimo, que nunca se te olvide eso

Decisiones/ todo cuesta/ salgan y hagan sus apuestas…

ArodiEsas son dos cosas con las que regresé a Oaxaca, de hecho prácticamente nadie se enteró, pero tuve un sentimiento de responsabilidad porque lejos de ser un premio en el ámbito individualista, para mí es un granito de arena a mi estado, a mi gente, a lo que representa mi música porque el hecho de que alguien te diga que un calzonudo no puede tocar jazz está cabrón, pero se entiende porque hay una centralización de las cosas.
Posteriormente, platicando con el maestro Moreno, me acuerdo que me dijo:
-Mira hijo, tú estés en Rusia, en Viena, en Chile, en la Patagonia o donde sea, haz tu trabajo y procura no necesitar de otros estímulos. Tú has lo que tengas que hacer, estudia en donde estés porque ahí, donde tú estás, es el centro del universo.
También me cambió la vida, dije sí, sí es cierto, voy a seguir con los recursos que yo tenga y, bueno, esto me acaba de decir que voy por buen camino, simplemente eso.
En ese momento entraron ganas de botar todo porque es mucho peso. Como mi pueblo es un pueblo de costumbres, ¿jazz?, no, no, ahí practica tus sones, practica el jarabe, sólo eso. Tuve que pedir permiso al cabildo para tener horas para estudiar esta música americana, porque así es como se hace allá, entonces tenía mi espacio de seis a ocho de la noche para oír y practicar mi música Lo hice por una cuestión más personal, me costó trabajo decidirlo pero dije bueno, si quiero esto pues le voy a echar ganas y espero que algún día pueda yo hacer algo, un poquito, un granito de arena por esto que a mí me gusta.

La luna de Xalapa/ se arrulla en el jazz/ tropical…

Dino Govoni
Dino Govoni

Al siguiente año vine al seminario y ya sabes: conoces a los maestros, conoces a gente de otros lados, conoces a todo mundo. Afortunadamente ya tenía mucha información, entonces entrar se me hizo un poco más relajado, por decirlo así. Ese año me tocó de maestro Dino Govoni, en una de sus clases me ocurrió algo muy curioso, el maestro nos dijo:
-Para mañana quiero que me estudien Cherokee
Yo llegué a mi casa y ni estudié porque dije ahí tengo el libro, me lo llevo mañana. Llegué y el maestro me puso a tocar junto con el maestro Arturo Caraza y Alejandro Bustos: Puse mi librote y cuando empezamos a tocar veo que el maestro pasa junto a mí y agarra mi libro y lo pone en el cesto de basura. Yo dejé de tocar y me dijo:
-Sigue, sigue tocando
-Pero no tengo nada qué tocar
-Toca
-Pero es que…
-Toca
Pues ya, como pude terminé y al final me dijo:

Arodi Martínez, Arturo Caraza
Arodi Martínez, Arturo Caraza

-Mira, en primer lugar acostúmbrate a que no todo lo vas a leer, esto es jazz; en segundo lugar, ese libro que tienes es para tu saxofón, no, acostúmbrate a transportar, a leer desde la partitura de concertó, acostúmbrate a transportar lo que tú leas ya sea al alto o al tenor
Gracias a eso me puse a estudiar y aprender que hay otras claves, que hay otras cosas y eso a mí me ayuda para leer.
Muy buena onda el maestro, un día le platiqué:
-Mire, yo vengo de Oaxaca
Y me repitió lo mismo:
-Eso no importa, tú donde estés, estudia. Métete aquí, averigua acá, escríbeme
Eso fue en el 2007 ya había internet y me escribí un buen tiempo con el maestro; me mandaba cosas, me guiaba.
Puedo decir que entré al jazz, formalmente, en 2006 y 2007.

Se hacía grandote, se hacía chiquito/ estaba de buen humor/ el saxofonista quería un tenor

Yo siempre había tocado el (sax) alto pero en esas fechas decidí pasarme al tenor porque ya escuchaba música de Coltrane y me gustaba mucho un

John Coltrane
John Coltrane

saxofonista que se llama Scott Hamilton entonces decidí pasarme al tenor y recuerdo que íbamos un hueso con el maestro Samperio y cuando me vio, en su muy particular estilo, me dijo:
-¿Y ahora ya tocas tenor?
-Sí, ahora le voy a dar al tenor
-¿Y tú crees que es así como cambiar de calcetines o qué?
-Pues es lo mismo, nada más que está grandote
-No, tienes que tener mucho cuidado porque tú estás acostumbrado a tocar alto, entonces a lo que te va a sonar es a un altote, no a tenor Y cuando te acostumbres a tocar el tenor, tienes tener cuidado de que el alto no te suene a tenorcito
Con el tiempo me di cuenta de que es cierto, aparte de que son transpositores en diferentes claves, hay que cambiar toda la psicología hacia ese instrumento, entonces prácticamente tuve que dejar el alto para empezar a estudiar el tenor y creo que después de siete, ocho años ahí voy, ya más o menos va sonando a tenor.

Impressions

Maximum Sax
Maximum Sax

Seguí tocando con la big band en Oaxaca y me dio, en el 2007, por hacer un cuarteto de saxofones, Maximum Sax, le puse y grabamos un disco. Dejé de ver al maestro Moreno, después el FONCA de Oaxaca me dio una beca para hacer unos arreglos de banda y me tocó de tutor el maestro Víctor Rasgado. Escribí una pieza para banda sinfónica y cuando el maestro me la revisó, me dijo:

-Está bien pero te voy a sugerir que expandas un poquito un poquito más tus horizontes, te invito a que vayas a mi taller

Víctor Rasgado
Víctor Rasgado

Él es alumno de Franco Donatoni, que es uno de los mejores compositores de música contemporánea. Cuando llegué a su taller empecé a escuchar música dodecafónica, serialismo, John Cage, Schoenberg, Ligeti, etc; eso es todo un mundo, otra cosa. Estuve con el maestro casi dos años; batallé muchísimo porque es otro lenguaje pero maestro siempre fue muy, muy, muy buena persona y es un muy buen maestro de música. Siempre, todas las veces que le dije:
-Maestro, tengo complicaciones con esto
-Mira, esto se hace así, escucha esto y principalmente abre tu oído. Está bien lo que haces, pero también hay otras cosas que se hacen y también están bien y eso tampoco es todo, hay otras cosas, lo principal es que se hagan bien, pero expande tus oídos. No necesariamente te estoy invitando para que vengas a escribir música contemporánea, aunque no te guste ven, te va a ayudar.
Con toda esa información empecé a escribir unas obras y regresé a escuchar las cosas de Coltrane y se empezó expandir mi oreja, o sea, no es que ya los entienda sino de que a mi oído ya le empieza a ser un poco familiar eso, ya no lo escucho tan a la ligera.

Sabia virtud de conocer el tiempo

Banff Centre, Canadá
Banff Centre, Canadá

En el 2009 conseguí una beca para irme a tomar un curso de perfeccionamiento musical en el Banff Centre for The Arts en Alberta, Canadá. Ahí estuve unos meses y la experiencia que tuve me volvió a abrir el panorama. Yo, para ese entonces ya tenía 25 o 26 años y vi a chamaquitos de 16, 17 años tocando el violín endiablado, orquestas de cámara endiabladas, cuartetos de cámara, estrenos de esto, estrenos del otro, gente muy joven haciendo cosas muy interesantes. Parte del curso lo dio John Adams, le dicen el Beethoven moderno, es uno de los mejores compositores de la actualidad. Ese maestro cuando en sus charlas siempre se expresó muy bien de México y especialmente de Oaxaca, y siempre siempre en el ánimo de manifestar de reconfirmar que lo importante es que tú disfrutes lo que hagas, no importa lo que sea, que lo disfrutes.
En una ocasión estuvo de director un maestro que se llama Henk Guttart, que fue co-fundador y violista del legendario Cuarteto Schoenberg. En una ocasión estábamos en el comedor y fui de preguntón:
-Oiga, tal vez le voy a hacer una pregunta tonta, pero quiero hacérsela. Mire, todos queremos lo clásico de siempre: fama, dinero, reconocimiento, viajes, posición. Usted ya todo eso lo ha vivido y yo quiero preguntarle, después de tener todo eso, ¿qué es para usted lo que hace?, o qué consejo me puede dar:

Banff Centre for The Arts
Banff Centre for The Arts

-Mira, manda todo eso al carajo. El dinero, cuando tú te vayas, no te lo vas a llevar. El que es famoso no puede salir de su casa, tiene broncas para salir con su familia; tú sales al parque a tomar un paseo, él no. Tiene que abordar avión tras avión, tras esto, tras lo otro; se va de gira un mes y esos 30 días tiene que dejar a su familia, yo, por las giras, no pasé mucho tiempo con mi hija y, a esta edad, me arrepiento; ahora paso más tiempo con mi hija, pero el tiempo que hubiera darle, ya no se lo di y es duro para mí. En cuestiones matrimoniales es lo mismo. Reconocimiento, ¿quién quieres que te reconozca?, ¿quién hay en el mundo que te pueda reconocer?, no hay, no hay un papel, no hay una escuela, no hay nada que te pueda reconocer si tú, a ti mismo, no te reconoces lo que quieres, lo que sabes, lo que eres, a dónde vas. A ver, dime, ¿por qué estás aquí?
-Pues yo estoy aquí porque quiero aprenderBanff Centre for The Arts, Alberta, Canada
-Ya, no hay más, por esa razón sigue, así de fácil; por esa razón yo sigo, por esa razón están aquí todos tus compañeros, porque les gusta, simplemente, y el día que no te guste, déjalo. Nunca creas que lo que tú haces en la vida es todo, hay más. Por ejemplo, me encanta la viola, me encanta la música pero también quiero patinar o quiero esquiar y la vida se me está acabando y no he tenido tiempo de hacerlo. Entonces, tranquilo, no te preocupes, tú haz lo que tengas que hacer y el día que ya no quieras hacerlo, no lo hagas, nadie te la va a reclamar. Hay muchas cosas que puedes hacer en la vida, pregúntate cuáles son las que quieres hacer y hazlas.
Para mí, que una persona de ese tamaño me dijera eso, me puso en un estado de tranquilo, tranquilo porque, sí, es cierto, quiero tocar bien pero también quiero aprender a nadar, leer más libros, hay gente que lee libros y yo envidio eso, o quiero cocinar, no sé cocinar y son cosas que también me gustan y también quisiera dedicarles tiempo.

My Favorite Things

Eso fue en 2009, 2010 y de ahí para acá me he dedicado a eso: hago lo que tengo que hacer, escribo, trato de meterme a otras cosas como escribir algunos cuartetos para cuerdas, hago arreglos. He tenido la fortuna de que algunas cosas que he hecho las han tocado en varios lados; el año pasado me estrenaron dos piezas en Montreal, hace dos meses me estrenaron una pieza para sax y piano en el Conservatorio, el fin de año me estrenarán unas piezas en la Escuela Nacional de Música. Estoy terminando un disco que hice de música para cuarteto de saxofones, música tradicional con violines, jaranas, salterios percusiones y espero en adelante hacer mi disco de jazz; ahí voy.

Orbis Tertius

Óscar Terán, Arodi Martínez
Óscar Terán, Arodi Martínez

Yo andaba por ahí tocando en el 2010 y un buen día un amigo me invitó a tocar en su proyecto en el Festival de Jazz de Mazunte y ahí conocí a Óscar Terán.
En otra ocasión hubo un concierto de Paquito D’Rivera en Oaxaca y ahí iba Rolando Alarcón y por mediación de Oxama (Óscar Javier Martínez) empezamos a platicar sobre la posibilidad de venirme aquí a Xalapa, a tocar con el Orbis y pues yo encantado.

Orbis Tertius
Orbis Tertius

Entré al grupo en 2012 y llegué con total disposición a lo que tuviera que hacer, yo siempre he sido de la idea de ponerme la camiseta. Nos llevamos bien, me gusta lo que tocan, me gusta la propuesta. No sé cuánto tiempo estaré aquí pero el tiempo que esté, sea poco o sea mucho, voy a disfrutarlo
La música veracruzana es riquísima y yo, como músico, quiero entrar en el asunto de conocer el son jarocho, los huapangos y a ver qué se puede hacer con eso además de seguir haciendo jazz.
Para mí Xalapa es una belleza y todo lo que ocurre aquí es muy chido porque hay varios ámbitos y tienen de todo, es como en Oaxaca, nada más que Oaxaca lo que quisiéramos es una escuela de jazz como la que tienen aquí. Aquí los alumnos no tienen que irse otro lado, aquí tienen a los maestros de jazz, de música clásica, de música de concierto, de música contemporánea, de música tradicional, de huapango y todo el tiempo hay actividades, eso es impresionante, eso es muy bonito de Xalapa.

…que la vida es un carnaval/ y es más bello vivir gozando

-Tú estudia y haz tus cosas, comprométete pero, sobre todo, vive la vida, me dijo el maestro Henk Guttart, hace cuatro años, en Canadá y desde entonces me he dedicado justamente a eso, a ponerle muchas ganas a lo que hago, a estudiar, pero sobre todo a disfrutarlo y a vivir la vida.

PRIMERA PARTE                    SEGUNDA PARTE




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