Cuando la violencia pasa de las secciones policiacas de los diarios a la preocupación generalizada de las familias, cuando no son necesarios los medios de comunicación para conocer los casos de delincuencia porque se escenifican en nuestros barrios y comunidades, y las víctimas son nuestros familiares o vecinos, es porque algo no se está haciendo bien desde la esfera de los gobiernos federal y estatal.

Y justamente eso es lo que está pasando en Veracruz hace ya mucho tiempo, pese a que se empeñen en hacernos creer que la delincuencia va en caída libre y que las policías preventiva y ministerial están haciendo su tarea.

Ayer, en Veracruz, los familiares de los desaparecidos estallaron en cólera contra el gobierno estatal porque, pese a que se les prometió atención y que se les informaría periódicamente sobre avances en la investigación de sus casos, eso no ha ocurrido, como tampoco se ha hecho mucho realmente para tener resultados.

La realidad de violencia agobia a los veracruzanos y no tenemos un aparato judicial capaz de enfrentar su tarea de esclarecer los delitos que se cometen.

La mayor cantidad de los recursos invertidos en Veracruz para seguridad se han destinado a un cada vez más pesado aparato de prevención de delitos (que sigue sin brindar resultados), mientras que a su investigación, que corresponde a la Procuraduría General de Justicia, prácticamente no se le destina nada.

En efecto, no solo no hay incorporación de un mayor número de agentes de investigación, calificados para su tarea, sino que los que laboran no cuentan ni con las condiciones que les permitan movilizarse por el territorio que les corresponde (la PGJ es una dependencia miserable que no tiene presupuesto siquiera para llenar los tanques de gasolina de los automóviles oficiales) ni el apoyo logístico y científico para llevar a cabo su labor.

Si se invirtiera mucho más en esto último, los veracruzanos tendríamos resultados cada que se cometiera un delito, cada que se denunciara un secuestro, un homicidio o una extorsión.

Pero al fiscal del estado, Luis Ángel Bravo, le han interesado mucho más los actos que significan otro tipo de escándalo, como el caso Maryjose Gamboa, al que le ha dedicado sus más íntimas emociones y los más explosivos y mediáticos efluvios, acaso porque constituye una estrategia para tender densas cortinas de humo sobre la ineficacia de su labor para resolver ilícitos cometidos por la delincuencia organizada.

En Veracruz, seguimos arriba en secuestro      

Ayer, el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) dio a conocer los datos de la delincuencia en el país para el primer semestre del año. Las situaciones más preocupantes en cuanto a los delitos de alto impacto solo han saltado de un lugar a otro, como en el caso del homicidio doloso, en que Tamaulipas cedió el lugar de honor a Guanajuato.

Tanto Guerrero como Chihuahua y Sinaloa presentan una disminución en las cifras relacionadas con homicidios dolosos y culposos. Por el contrario, se avizoran situaciones difíciles en los estados de México, Michoacán y Guanajuato, pese a que según el presidente Enrique Peña Nieto, en el primer semestre del año disminuyó en 27 por ciento la incidencia del homicidio doloso.

Habrá que tener ciertas reservas pues la información que constituye los indicadores delictivos nacionales proviene de las 32 procuradurías locales (incluyendo el DF) y ya veremos en los próximos días las cifras que aporten los organismos no gubernamentales que no solo documentan los hechos con base en las averiguaciones previas sino también con lo que aparece en los medios de comunicación, entre otras fuentes.

Pese a la disminución cacareada por Peña, para el primer semestre de 2014 hay un registro de 18 mil 741 homicidios; los estados con los índices más altos son, en primer lugar, la entidad que gobernó el propio Presidente de la República, el Estado de México, con 2 mil 245 homicidios, seguido de Michoacán (1 mil 634), Guanajuato (1 mil 291) y Guerrero (1 mil 184).

En el caso del secuestro (un delito que ha ido al alza en el país, contra lo que sucede en el caso del homicidio doloso), el SNSP tiene un registro para el primer semestre de 979 y, en este caso, los estados que ocupan los primeros lugares son, léalo bien, Tamaulipas, con 216 plagios, Michoacán (109) y ¡Veracruz! (100).

No es el único delito en que nuestra entidad se coloca en primeros lugares; en delitos cometidos por servidores públicos, la estadística nacional marca 718, de los cuales, 392 se cometieron en el Distrito Federal, demarcación que es seguida por Veracruz, donde se registran 176, y Nuevo León (150). No sabemos si estos delitos fueron perseguidos y castigados, pero al menos estamos en la estadística en un lugar poco honroso.

La violencia de género sigue provocando la atención de las autoridades ministeriales. Para el primer semestre se registran 6 mil 640 violaciones sexuales (en promedio, más de 1 mil 100 mensuales), la mayoría de ellas cometidas en el Estado de México (1 mil 138), la entidad más peligrosa para las mujeres, incluso para las niñas, pues hay una mayor incidencia de este delito contra menores de edad, seguido por Chihuahua (426) y Chiapas (376).

En el periodo se denunciaron ante el Ministerio Público 313 mil 157 robos; en este tema, el Estado de México reclama también el primero lugar con un total de 45 mil 310 cometidos, seguido de su vecino, el Distrito Federal (43 mil 020), Baja California (27 mil 002) y Puebla (17 mil 279). De hecho, en los tres estados del altiplano que comparten fronteras se cometieron 105 609 robos, que constituyen el 33 por ciento de los denunciados en todo el país.

En el siguiente delito de alto impacto del que se ofrecieron datos para el primer semestre, el narcomenudeo, Veracruz vuelve a ocupar uno de los tres primeros lugares nacionales. En efecto, de los 2 mil 065 registrados en el país, 1 mil 533 ocurrieron en Baja California, 244 en Sonora, 154 en Veracruz y 134 en Nuevo León.

Lo cierto es que estas cifras corresponden a aquellos casos en que se inició una averiguación previa, es decir, cuando las víctimas o sus familiares presentaron la denuncia correspondiente. Sin embargo, la realidad es que la vía judicial solo la toma, según cálculos de las propias autoridades federales, el 10 por ciento de los afectados, lo que puede hacer imaginar todos los delitos que en realidad se cometen y que nos mantienen con el Jesús en la boca.

La verdad sobre el rating en radio nacional

La presentación en diversos medios (como el portal SDP) de los ratings de los noticieros radiofónicos nacionales durante junio de 2014, según la empresa Investigación de Mercados INRA, ha generado entre los seguidores de uno y otro programa pero, sobre todo, entre las diferentes posiciones de los conductores, una verdadera guerra de posiciones.

Para quienes se afilian del lado izquierdo del espectro político, los resultados de la medición debieron ser manipulados para desplazar a la periodista Carmen Aristegui, de MVS Noticias, del primer lugar y, en cambio, adjudicar este sitio de honor a un recalcitrante crítico del PRD y las posturas del líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador: el conductor Ciro Gómez Leyva, de Radio Fórmula.

Lo cierto es que la preferencia de los radioescuchas es muy veleidosa y nadie se puede llamar a esquilmado cuando no conocemos los resultados de los meses previos y menos los de los meses por venir.

Según INRA, Aristegui se fue a un, diría yo, muy honroso e influyente tercer lugar (con 0.86 de rating), antecedida por Ciro (1.05) y Óscar Mario Beteta (0.88), ambos de Radio Fórmula. Y es que, pese a ello, Carmen superó a otro de Radio Fórmula, Joaquín López Dóriga (0.82), cuya intervención en el noticiario estelar del Canal de las Estrellas supondría un mayor impacto.

Los que les siguen van disminuyendo su nivel de audiencia hasta llegar a Nino Canún, que vivió tiempos de gloria décadas atrás.

En efecto, luego de los cuatro primeros lugares se van desgranando: Leonardo Curzio, de Stereo Cien (0.77 de rating);  Adriana Pérez Cañedo, Stereo Cien (0.75); Eduardo Ruiz-Healy, Radio Fórmula (0.72); Ricardo Rocha, Radio Fórmula (0.67); Denise Maerker, Radio Fórmula (0.58); Sergio Sarmiento, Radio Red, (0.54); José Cárdenas, Radio Fórmula (0.47); Carlos Loret de Mola, Radio Fórmula (0.44); Brozo, W Radio (0.44) y Jacobo Zabludovski, Radio Red (0.39).

A ellos les siguen Alejandro Cacho y Pamela Cerdeira, MVS Noticias; Pedro Ferriz de Con, Imagen; Raúl Sánchez Carrillo, Stereo Cien; Alejandro Villalvazo / Iñaki Manero, Siempre; Martin Espinosa, Reporte; Rosario Carmona / Omar Astorga; Paola Rojas, Radio Fórmula; Francisco Zea, Reporte; Adela Micha, Imagen; Luis Cárdenas, MVS Noticias; Jesús Martín Mendoza, Radio Red; Ezra Shabot, MVS Noticias; Enrique Campos, Radio Fórmula; Héctor Jiménez Landín, W Radio; Ciro di Costanzo, Reporte; Jorge Fernández, Imagen; Iván López Gallo, Radio 13, y Nino Canún, La 69, cuyo rating es de 0.06.

Y pensar que todos ellos se manejan como los más escuchados en el país.

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