No es broma decir que el slogan de la Presidencia de la República, Mover a México, ha tenido su corroboración en los dos primeros años del presidente Peña de manera negativa: el gobierno federal priista está moviendo a México pero a la baja, y su más reciente manifestación ha sido el ajuste del pronóstico de crecimiento para 2014.

No es la primera vez que esto sucede. El año pasado nos fue peor. Aunque para el primer trimestre de 2013, la economía mexicana mostraba un desalentador crecimiento de 0.64%, en los primeros tres meses de este año el avance observado por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) fue de 1.8 por ciento, por debajo del 2.0% esperado por los analistas, lo que hizo sonar las alarmas.

De inmediato, el Banco de México ajustó su pronóstico, dejándolo entre 2.3 y 3.3% de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), y el viernes la Secretaría de Hacienda, a través del subsecretario Fernando Aportela, tuvo que anunciar su propio ajuste. Del 3.9 por ciento que se había previsto para el año que corre, ahora se ha ajustado a 2.7%.

Y es que la economía mexicana no marcha y uno de los factores que impedirá que lo haga este año es la puesta en vigor de la reforma fiscal, que ha provocado el cierre de miles de pequeños negocios. El otro factor es que la SHCP nada más no abre las llaves de la inversión pública, a pesar de que ya casi cerramos el primer semestre y ha empezado la temporada de huracanes.

Para colmo, el bajo dinamismo de la economía norteamericana, golpeada por fenómenos meteorológicos, ha impedido mayores exportaciones.

Enrique Peña Nieto se ha llenado de maravillosos proyectos para incentivar la inversión en infraestructura, pero es la hora que prácticamente ninguno de sus grandes proyectos se echa a andar.

En el anuncio hecho por la SHCP, su titular Luis Videgaray Caso prefirió no quemarse y mandó al veracruzano, que la semana pasada empezó a ser mencionado como uno de los alfiles del mexiquense para llegar al Congreso en 2015 y colocarse en la puerta de salida para los comicios gubernamentales de Veracruz en 2016.

El optimismo de Videgaray

Y es que el optimismo tiene nombre y apellido, Luis Videgaray. Pese a que la noche se le vino a Peña e incluso la prensa financiera internacional le dio un severo revés porque no ha logrado impulsar el crecimiento económico, para Videgaray México va por el camino correcto y pronto mejorarán las perspectivas de crecimiento.

Pero solo él lo ve. Según su visión, aún el pírrico crecimiento previsto para el año, que puede lograr un ajuste a la baja con los datos del segundo trimestre, nos coloca en situación de privilegio. En entrevista radiofónica, Videgaray se aventó la siguiente puntada:

“Crecer al 2.7% claramente es crecer más que el resto de América Latina y crecer más que Estados Unidos y, por supuesto, crecer más que lo que crecimos el año pasado, todavía no estamos en donde queremos, pero estamos en la dirección correcta”.

Para sustentarlo, señaló que son coyunturales los factores que obligaron bajar la perspectiva de crecimiento y metiendo el dedo en el atole nos ofreció el producto a los mexicanos: en los meses que siguen, las cosas serán mejores, y sobre todo para los próximos años.

Por supuesto, no todos están de acuerdo. El Partido de la Revolución Democrática (PRD) señaló, en un comunicado, que México está en recesión, y acusa: “No se quiere reconocer que estamos en recesión y no se da una explicación de cuáles son las verdaderas razones y ante ello qué medidas tomar”, por lo que recomendó propiciar una inversión productiva que permita reactivar el crecimiento económico.

Las malas noticias no llegan solas

A la baja en la perspectiva de crecimiento, México ha visto impactado su sitio en el ranking mundial de competitividad, medido por el Instituto Internacional para el Desarrollo Administrativo (IMD, por sus siglas en inglés), al retroceder nueve lugares. Esto no es, precisamente, lo que Peña quiso hacer creer a los mexicanos de que ocurriría con su gobierno.

El reporte Competitividad Mundial 2014, el IMD ubicó a México en el lugar 40, de 60 países estudiados, cuando en 2013 nos había ubicado en el lugar 32.

¿Qué elementos toma en cuenta el IMD, con sede en Suiza, para elaborar su ranking? Entre otros, la capacidad de los países para crear y mantener un ambiente propicio para la inversión y los negocios.

En todos los rubros, México dio varios pasos atrás. En desempeño económico, cayó del lugar 14 al 18; en eficiencia gubernamental cayó estrepitosamente, lo que significa reprobar al gobierno federal priista, pues pasó del lugar 29 al 41 (12 lugares abajo); en eficiencia de negocios cayó del 33 al 41, mientras que en el tema de infraestructura pasó del lugar 49 que tuvo en 2013, al lugar 51.

Los países que, en contrapartida, ocuparon los primeros sitios del ranking son, en ese orgen: Estados Unidos, Suiza, Hong Kong y Suecia. México le ganó a Bulgaria, Grecia, Argentina, Croacia y Venezuela, naciones que ocupan los últimos cinco lugares del ranking.

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