Elisabeth Huber-Sannwald, investigadora del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, declaró que las personas consumen alimentos sin preguntarse de dónde provienen y al hacer esto evaden su responsabilidad social respecto al proceso de producción de los mismos.

“El cada vez mayor número de campos de cultivo ha hecho que se pierdan ecosistemas, y el costo que la tierra paga por ello es muy alto”, afirmó.

La investigadora participó en la mesa de diálogo “Proalimentos, bienestar desde la raíz”, que también contó con la presencia de los investigadores Patricia Juárez Camacho, del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada; y Ramón Jarquín Gálvez, de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

Este evento, que se llevó a cabo el 24 de abril a las 11:00 horas en el Jardín de las Esculturas, fue realizado por Plexus, Publicidad y Relaciones Públicas,agencia publicitaria conformada por Mildred Aldheny Vásquez Méndez, Samma Yared Triano Pérez y Cinthia Anais Roblez Córdoba, estudiantes de Licenciatura en Publicidad y Relaciones Públicas de la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales (FCAS) de la Universidad Veracruzana (UV).

Huber-Sannwald manifestó que si bien no se puede aislar el sistema de producción de alimentos del factor económico, tampoco de las repercusiones medioambientales que trae consigo.

Comentó que no es necesario introducir tecnología ni innovaciones costosas para crear alimentos sustentables, ya que existen muchos sistemas productivos indígenas que cumplen esa labor desde hace mucho tiempo.

“Es necesario revalorar el conocimiento indígena, el cual incluye la tradición de alimentación sustentable”, enfatizó.

Patricia Juárez relató que después de que en las décadas de 1930 y 1940 México era ejemplo de salud en alimentación a nivel mundial, en la actualidad se padecen niveles extremos de obesidad.

“El sobrepeso y una mala dieta son factores que anteceden a muchas enfermedades crónico-degenerativas como diabetes, cáncer y padecimientos cardiovasculares”, enunció.

La investigadora mencionó que la acumulación de hormonas y agentes químicos en los alimentos, resultado de sus medios de producción masiva, es un factor que cada vez en mayor medida estimula la aparición de enfermedades en el ser humano.

Aseguró que los alimentos producidos de manera sustentable, además de cuidar el ambiente, previenen este tipo de padecimientos que cada vez atacan más a la población.

“Cada persona debe ser consciente que al ingerir alimentos producidos con ayuda de productos químicos, no sólo dañan al entorno sino que causan afectaciones en sí mismos”, comentó.

Ramón Jarquín expresó que las personas deben conocer cuáles son los efectos de no buscar un equilibro al momento de producir los alimentos que consumen.

Explicó que la sociedad debe involucrarse en acciones que contribuyan a una alimentación sustentable, pues sólo de esta forma tendrán la debida pertinencia.

Dentro de estas acciones, el investigador puso de ejemplo a los mercados de productos orgánicos, los cuales promueven el empoderamiento de las personas ya que enlazan la producción agroecológica con consumidores conscientes que generan demanda para continuar con ella.

“Ese nicho de consumidores que conoce los beneficios de los productos sustentables, busca estos productos y fortalece a quienes los comercializan, que, por ejemplo, en un día de mercado obtienen hasta un tercio de sus ingresos”, comentó.

Carlos Hugo Hermida Rosales/Prensa UV