Siendo autoridad, el político de Soledad de Doblado ha tenido un solo estilo: el autoritario y tirano. Su paso por la Secretaría General de Gobierno, con Patricio Chirinos Calero, quien por negligencia y embriaguez le dejó en sus manos los bártulos, dejó cientos de agraviados con historias de terror como la que vivió Dante Delgado Rannauro en el penal de Pacho Viejo, o como las que vivieron líderes obreros, campesinos y del sector popular que no se plegaron a sus caprichos, periodistas que fueron perseguidos y amenazados con cárcel por su posición crítica. Cientos de despedidos de las dependencias estatales y de la Universidad Veracruzana, porque al secretario Yunes se le ocurría que eran enemigos ya que habían sido colaboradores de don Fernando Gutiérrez Barrios o de Dante Delgado (lo mismo que hoy fidelistas y duartistas aunque sean honestos… ¡fuera!). Un Ignacio Morales Lechuga corrido del estado cuando vino a Poza Rica donde, con lujo de violencia, un grupo de judiciales encañonó a su esposa la señora Jackeline Brook de Morales; un Cuauhtémoc Cárdenas quien en campaña presidencial fue asediado por un grupo de transexuales que Yunes le mandó ex profeso, y muchos colaboradores de Yunes Linares que terminaron huyendo del estado por no soportar las humillaciones de que eran víctimas de parte del “ogro Yunes”. Todo eso que acumuló el tiempo que se mantuvo en la secretaría de Gobierno, se lo cobraron los veracruzanos en las urnas cuando operó una elección municipal con la que estaría construyendo su candidatura al gobierno. La clase política veracruzana (priista) se unió y le metió zancadilla a este peligroso personaje que se perfilaba como sucesor de Patricio Chirinos… La misma historia, pero hoy con su hijo.