A escasos días de que culmine el año e inicie el proceso electoral, Anilú Ingram Vallines ya está cerrando su gestión en la Sedesol, no solo porque ya prepara maletas para irse como candidata del PRI al Senado sino porque, antes de hacerlo, entregará la delegación federal en completo orden, con buenos números y con muchos resultados. Según ha trascendido, será en los primeros días de enero cuando presente su renuncia para seguir caminando por todo el estado de Veracruz aunque, ahora, en busca de un escaño. A Anilú Ingram la avala no solo el hecho de que el hoy precandidato presidencial, José Antonio Meade, fue su jefe y conoce de su dedicación para reducir las cifras de la pobreza en Veracruz y en México, sino también que tiene más de una década caminando, trabajando por los veracruzanos, sin un solo escándalo de por medio. Además, Ingram Vallines es una de las cartas del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien dado su peso político, influirá en la designación de candidatas y candidatos en varios puntos del país, todos ellos con verdadera posibilidad de éxito. En la última encuesta del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) priista, la porteña salió con buenos números, cumpliendo con el perfil que los ciudadanos demandan: gente limpia, honesta, que cuente con la simpatía de la gente y un trabajo territorial real.