El Arzobispo emérito de México, Norberto Rivera Carrera, causó polémica este día al asegurar que durante los años que estuvo al frente de la Arquidiócesis no guardó silencio ante las acusaciones de violaciones por parte de sacerdotes.

En un comunicado emitido esta mañana, Rivera Carrera manifestó que se va de la Arquidiócesis con la satisfacción de “no haber permanecido mudo ante la violación de los derechos humanos y divinos de mi madre Iglesia”.

“Lamento si, por mi posición firme, alguien se sintió ofendido y lastimado, y una vez más pido humildemente perdón a quien, aun sin querer, haya ofendido”, agregó.

La carta se viralizó en redes sociales y usuarios criticaron la postura del ex Arzobispo Primado, a quien le recordaron la cantidad de sacerdotes acusados de pederastia supuestamente encubiertos por él.

“Que lo enjuicien por pederasta , cómplice y ladrón”, “Hay un lugar especial en el infierno para los que abusan de los niños Y PARA LOS QUE LO PERMITEN”, fueron algunos comentarios que hicieron sobre Norberto Rivera.

De acuerdo con una denuncia presentada el pasado 2 de junio ante la Procuraduría General de la República (PGR), Norberto Rivera habría participado en el encubrimiento de al menos 15 curas acusados de pederastia en los 18 años que estuvo al frente de la Iglesia católica.

Pese que a la denuncia fue admitida a trámite, las autoridades no han solicitado la comparecencia del ahora ex Cardenal ni han informado sobre avances en la investigación.

Norberto Rivera se “ofendió” por la acusación, y refirió que “no falta quien inventa que yo en determinado momento protegí, cuando en realidad aquel sacerdote o ya está en la cárcel o ya está retirado del ejercicio del ministerio”, dijo en diciembre.

El ex sacerdote y activista Alberto Athié ha luchado y denunciado la pederastia en la Iglesia católica mexicana desde 1994, cuando una víctima del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel Degollado, le contó su historia.

En febrero del año pasado, Athié dijo a SinEmbargo que México tiene  a los pederastas más crueles e importantes de la Iglesia. Todos impunes y libres, “gracias a un mecanismo protector, diseñado desde la Santa Sede, que les permite encontrar en el clero, el lugar perfecto para violar niños”.

Con información de Sin Embargo