Doña Virgen, doña Jose y doña Ofe, son tres mujeres ancianas que no se conocen entre sí, pero que tienen una coincidencia, las tres han sufrido una violencia patrimonial sistemática, que las dejó no sólo viviendo en la calle durante la tercera edad, sino también sufriendo la indiferencia de sus propias familias.

El despojo de las propiedades, el de sus ingresos y el impedir el disfrute de su patrimonio es considerado violencia patrimonial, de acuerdo con la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

Estas tres mujeres, sin saber el contenido de la legislación, la enfrentaron quedando totalmente en la indefensión y a merced de las calles, donde dormían y vivían por falta de atención.

Esto lo cuenta Yadira Hidalgo González, directora del Instituto Municipal de las Mujeres en Xalapa (IMMX), quien dijo que estos sólo son tres casos que ella recuerda de los muchos que han llegado hasta las oficinas a su cargo.

Doña Virgen vivió de dar clases de costura en preparatorias de Xalapa, al término de su vida laboral recibió una pensión y decidió irse a vivir con su hijo a Tijuana, ahí además de recibir mensualmente el producto de años de trabajo, se mantenía activa empaquetando productos en un supermercado en aquella ciudad fronteriza.

Sin embargo, un día enfermó y fue hospitalizada. Al no poder cumplir con los requisitos de confirmación de su supervivencia, las autoridades veracruzanas la dieron por muerta y dejaron de depositar la pensión mensual en su cuenta.

Su hijo, al ver que su madre enferma, ya no recibía dinero de la pensión y este no llegaba a sus bolsillos, la corrió de la casa, sólo con sus maletas y ella tuvo que buscar refugio con amistades que había hecho en Tijuana.

Un día le ayudaron para regresar a Xalapa, con la intención de realizar los trámites necesarios que le permitieran recibir nuevamente su pensión, sin embargo el dinero que le ayudó a llegar a la capital veracruzana se acabó, no tuvo para comer y quedó en la indigencia, lejos de su familia, sin recursos y sin un lugar a dónde ir.

Un joven la encontró, la llevó al IMMX, donde la canalizaron al ancianato de su sindicato y la apoyaron para gestionar el regreso de su pensión a sus manos, así como para localizar a algún familiar que pudiera darle un sitio seguro y digno para vivir.

Fue así que encontraron a una sobrina suya en el sur de Veracruz, la recibió y se la llevó a su casa, hasta donde fue a buscarla el hijo que la corrió de casa cuando no recibió más pensión.

Las mujeres de la tercera edad acuden a los institutos municipales de las mujeres a solicitar ayuda sobre diversas cuestiones, sin embargo es el tema de la violencia patrimonial una de las constantes en las peticiones de apoyo.

De acuerdo con Belem Palmeros directora del Instituto Municipal de las Mujeres de Veracruz y Yadira Hidalgo del Instituto de Xalapa, a ambas instituciones son constantes los casos de mujeres de la tercera edad que sufren de violencia patrimonial.

Muchos de los casos son incluso de hijos que le quitan a las ancianas sus ingresos, pensiones e incluso sus propiedades, al grado de sacarlas de sus viviendas y dejarlas viviendo en la calle o en asilos abandonadas.

El caso de Virgen, lamentablemente, no es el único de violencia patrimonial que ha recibido el IMMX, pues también tuvieron el caso de doña Ofe, quien ya en la tercera edad fue explotada por uno de sus nietos.

Doña Ofe andaba por las calles de Xalapa, pidiendo limosna a transeúntes, quienes le daban unos pesos al verla necesitada.

Este dinero al final de la jornada le era recogido por su nieto, quien no le dejaba nada, hasta que fue canalizada al Asilo Sayago, donde le dieron un sitio donde vivir, sin condiciones y poniendo un fin a la explotación.

Doña Jose no tuvo una historia mejor, ella vivió del trabajo sexual al no tener otra oportunidad de empleo hasta que una familia la recibió como empleada doméstica.

Pasó varios años trabajando en esa casa, hasta que la dueña falleció, dejándole un dinero para ayudarla en la vejez, sin embargo ese recurso le fue retirado también por sus hijos y dejada nuevamente en la calle.

Ya en la tercera edad volvió a ejercer el trabajo sexual para mantenerse, hasta que encontró una pareja con quien se fue a vivir, sin embargo también este hombre la maltrató, ejerció violencia física, sexual y patrimonial contra ella, pues la explotaba en todos los sentidos.

Doña Jose también fue llevada a vivir al asilo también, debido a que solicitó apoyo al Instituto Municipal de las Mujeres, por el maltrato que sufrió durante los últimos años.

 

Brisa Gómez