Los veracruzanos no nos podemos quejar de que fuimos víctimas de un engaño de parte del gobernador panista Miguel Ángel Yunes Linares, quien nos ofreció un cambio y la seguridad de ser mejor que Javier Duarte de Ochoa, a cambio de nuestro voto. Y no nos podemos decir engañados porque efectivamente, en un año de gobierno panista, hemos podido confirmar que ya hubo un cambio… hacia atrás, pero lo hubo. Yunes Linares ha llevado al estado a un baño de sangre como jamás imaginamos, con cadáveres de ciudadanos comunes regados por todas partes, no miembros de las bandas delictivas como nos han querido hacer creer con la desventaja de que a muchos de ellos los hemos conocido y sabemos que jamás fueron delincuentes. Este gobierno ha resultado ser más corrupto que el de Duarte, manejando los recursos públicos con opacidad, usando las empresas fantasma para hacer negocios, usando las instituciones (Sedesol Veracruz) para fines electorales, corriendo de sus trabajos a miles de burócratas de manera injustificada y sin pagarles su indemnización para meter a “los suyos”, usando al poder Legislativo para someterlo a caprichos del titular del Ejecutivo, agrediendo a los representantes de los medios de comunicación y tratando de impedir el libre ejercicio de la libertad de expresión, imponiendo cuotas a los transportistas (taxistas) por reordenamiento y exámenes antidoping cuyos montos por recaudación nos ocultan, y en fin, haciendo cosas que permiten confirmar que son mejores que Javier Duarte, pero para todo lo malo. Eso nos ofrecieron y eso nos están dando.