Para nadie es un secreto que el gobierno panista de Miguel Ángel Yunes Linares, al asumir sus funciones, usó la bandera del despido de “aviadores” de las nóminas estatales para desatar  una feroz cacería en contra de todos los burócratas que ingresaron al servicio público del sexenio de Fidel Herrera Beltrán para acá, con la idea enfermiza de que esos trabajadores tenían origen fidelista o duartista y había que combatirlos. Para esta tarea se han prestado gustosos los panistas y perredistas que fueron improvisados para ocupar cargos de responsabilidad oficial, quienes conociendo el carácter de Yunes Linares, levantaron la espada y a correr gente. Miles de trabajadores de quienes dependen sus familias, hijos y esposas, que además votaron por el candidato de la alianza PAN-PRD, de un día para otro han sido puestos de patitas en la calle, lanzados a la desesperación y a la angustia de no tener para el sustento familiar en un estado donde el empleo no existe. Esta situación se sigue dando en todas las dependencias; a casi un año de distancia, los canes del gobernante siguen investigando los nexos de los trabajadores, y si encuentran que tienen parentesco con algún exfuncionario, aunque estén cumpliendo cabalmente con sus cargas laborales, los despiden. Por eso no tiene vergüenza el secretario de Gobierno, Rogelio Franco Castán, quien al comparecer ante el Congreso Local informó que solo existen 84 demandas laborales de extrabajadores de la dependencia a su cargo, que se dieron de baja a la llegada de la actual administración. Y aseguró que no se dio un “despido masivo” de burócratas, culpando a los medios de comunicación por magnificar la difusión del recorte de la nómina a la llegada de Yunes Linares.