El del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, el penúltimo, fue un informe gubernamental atípico. De los faraónicos informes que presenciamos hasta antes del gobierno de Patricio Chirinos, de plano hay que olvidarnos. Fue el mismo Chirinos quien por su discapacidad discursiva decidió entregar el documento y obligar a los diputados locales a que lo leyeran para después mandar a los secretarios de despacho a aclarar dudas. Pero con todo y eso, en los documentos que han entregado los gobernantes se han incluido logros, unos más y otros menos, pero los había. Carreteras, clínicas, escuelas, creación de empleo, seguridad, impulso al turismo y la cultura y todo lo relacionado con el trabajo de quienes están al frente de la administración pública estatal se conocía y, aunque después era motivo de cuestionamientos y debates, ahí estaban los resultados de un año de administración. Sin embargo, el de este miércoles 15 fue un informe, más que de resultados, de justificaciones. La falta de capacidad para administrar la hacienda pública, los graves problemas de inseguridad, el terrible desempleo que estamos padeciendo, provocado por despidos injustificados del propio gobierno, todos los errores que se han cometido en este fatídico año, se han querido justificar con el cuento del “cambio” o de los problemas que encontraron al asumir la gubernatura. Ante eso, a lo largo y ancho del estado las críticas a la administración yunista brotaron por todas partes. Nadie, salvo los beneficiados con un cargo dentro del gobierno panista, está de acuerdo con lo que se ha hecho, al contrario, el desencanto y la indignación siguen en aumento.