España se ha sumado este martes a la Plataforma 2050, integrada por 26 países que se comprometen formalmente a descarbonizar su economía a mediados de siglo, es decir, a no generar más emisiones de las que puedan absorber sus ecosistemas por mecanismos naturales.

La Plataforma 2050, creada hace un año y tiene como objetivo “enviar un mensaje fuerte a los inversores, que miran a horizontes de 20 y 30 años para colocar sus activos, de que los países apuestan por la descarbonización total a mediados de siglo”, según ha indicado la impulsora del proyecto, Laurence Tubiana, exembajadora del clima de Francia y actual directora de la Fundación Europea del Clima.

Con la adhesión de España y Finlandia -que se ha producido este martes en el marco de la Conferencia del Clima que se celebra en Bonn-, la plataforma suma ya a 26 países, entre ellos Canadá, México, Italia, Costa Rica, Brasil, Reino Unido, Francia, Alemania, Noruega, Suiza, Suecia, China, India, Rusia, o la propia Comisión Europea.

Según los datos publicados en esa cumbre de Bonn, las emisiones mundiales de dióxido de carbono de todas las actividades humanas alcanzarán 41.00 millones de toneladas en 2017, casi un 2% más que el año anterior, lo que supone el primer aumento de emisiones en los últimos cuatro años.

Con esas cifras, más de 15.000 científicos de 184 países han suscrito el documento Advertencia de la comunidad científica mundial a la humanidad: segundo aviso [.pdf], donde alertan de que se acaba el tiempo para evitar “un daño irreversible” a la Tierra debido a la trayectoria del “catastrófico” cambio climático provocado por el hombre por las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero.

Una estrategia de descarbonización en la próxima ley de transición energética

En su intervención para anunciar la adhesión de España a la plataforma, la directora de la Oficina para Cambio Climático del Gobierno, Valvanera Ulargui, ha señalado que su departamento “comparte la visión de esta iniciativa, el liderazgo, y la certidumbre de que no habrá transición si no es una transición con un horizonte bajo en carbono“.

“Estamos convencidos de los beneficios que esa transición va a traer tanto para los ciudadanos como para la economía“, ha añadido Ulargui.

Por eso, “hacen falta políticas públicas y marcos regulatorios claros que den una señal a los inversores para que empiecen a planificar sus negocios de cara a un cambio de estrategia hacia inversiones limpias y tecnologías bajas en carbono“, ha afirmado la directora de la Oficina de Cambio Climático.

Ulargui ha explicado que su departamento trabaja en un Ley de Cambio Climático y Transición Energética “que será el marco-paragüas que repartirá todos los esfuerzos de reducción de emisiones entre los sectores económicos y establecerá una gobernanza clara y una financiación adecuada”.

Esa ley -ha añadido- contará con una estrategia de descarbonización a 2050, como la que ya tienen la mayoría de los países de esta plataforma, con la que se analizarán las medidas del Gobierno para asegurarse que están en consonancia con el objetivo de lograr la descarbonización en 2050.

El Acuerdo de París -adoptado en 2015 y firmado por casi 200 países- invita a elaborar sendas de descarbonización a largo plazo con el objetivo de que sirvan de guía para saber si lo que se hace a corto plazo encaja con el objetivo final.

Con información de RTVE.es