El anuncio que hizo el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares sobre la instalación de un equipo de videovigilancia, consistente en la instalación, en seis zonas del estado, de 6 mil 476 cámaras, como parte del novedoso programa estatal denominado “Sistema de Videovigilancia” y que serán operadas por estaciones de monitoreo, nos debe preocupar más que traernos tranquilidad por la posibilidad de que la seguridad en la entidad se encuentre en vías de mejorar. La razón de esta preocupación estriba en el hecho de que, conociendo la naturaleza humana del gobernador, de ser un contumaz persecutor y un obsesionado por prácticas como el espionaje, es fácil deducir que ahora nos tendrá vigilados permanentemente a través de sus estaciones de monitoreo, las cuales le estarán reportando permanentemente sobre los movimientos que realicen los actores políticos veracruzanos, especialmente los de los partidos de oposición al PAN, como el PRI, Morena, Movimiento Ciudadano y otos. En tiempos preelectorales, este tipo de información vale oro en manos de un político como Miguel Ángel Yunes Linares; el cuento de que las mencionadas cámaras que tuvieron un costo superior a los 700 millones de pesos se usarán para mejorar la acción de las corporaciones policíacas es solo eso, un cuento, el uso que le dará el gobierno yunista a este valioso equipo tendrá indiscutiblemente fines electorales. Ya sabemos, porque él lo dijo, que los asuntos de la delincuencia organizada no le interesan, no son prioritarios y en su administración no serán considerados… Así que los delincuentes pueden seguir actuando con la impunidad que han contado hasta hoy, mientras que los ciudadanos deben cuidarse ahora de las videocámaras porque un Yunes los estará grabando.