De plano, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares nos ha dejado a merced de las bandas de la delincuencia organizada y desorganizada. Irresponsablemente afirmó que su gobierno no tiene como prioridad evitar las ejecuciones que son resultado del enfrentamiento entre grupos del crimen organizado. Y, cuestionado sobre la ola de homicidios en distintas partes de la entidad, el Ejecutivo rechazó que la delincuencia rete a su administración. “El Estado no tiene la posibilidad ni la responsabilidad de meterse entre las bandas a evitar enfrentamientos entre ellos”. ¿No se dará cuenta el gobernador de que su responsabilidad es procurar la tranquilidad de los veracruzanos en general, de combatir a los delincuentes, sean de la filiación que sean, que al final todo acto delictivo que se cometa en la entidad que le toca gobernar, porque así lo quiso, es su responsabilidad. Y qué preocupante es que el gobernante tenga esa percepción, de que asaltos, ejecuciones, secuestros, extorsiones, robos de autos, a casas habitación, siempre tienen que ver con bandas de la delincuencia organizada cuando tenemos infinidad de casos, que conocemos, de ciudadanos de bien que han perdido la vida, están desaparecidos, han sido víctimas de la delincuencia y no tienen nada que ver con los cárteles. Un ejemplo, de un panista víctima de la incapacidad del gobierno yunista: el exdiputado local de Xalapa, Alfonso Vázquez Cuevas; hace unos días fue víctima de un asalto y salió herido, acusó que Xalapa fue abandonada por sus gobiernos tanto estatal como municipal y de ahí que priva la inseguridad en la que antes fue una capital tranquila y llamada la Atenas Veracruzana. “En Xalapa (y en todo el estado) hay una inseguridad gravísima como nunca antes, una inseguridad galopante, creciente, con más violencia, con bandas que antes no se sabía que existían en Veracruz y es terrible lo que está pasando”, dijo. Y es cierto.