El tono de la respuesta confirmó que la pregunta estaba pactada. Desde hacía varias semanas, diversos actores políticos de la aldea se preguntaban cuál sería la posición de Dante Delgado –como integrante del Frente Ciudadano- frente a la eventual candidatura de Miguel Ángel Yunes Márquez, cachorro del nepotismo e hijo de su principal adversario político. Decir que son enemigos, raya en la vida personal de ambos y sólo ellos lo saben.

En su programa matutino de televisión, Carlos Loret hizo la entrevista a modo. “El tema que le llega al corazón es Veracruz”, dijo el reportero para luego cuestionar: “¿Estaría dispuesto Dante Delgado a sumarse a la candidatura del hijo de Miguel Ángel Yunes, con toda la rivalidad que existe entre ustedes?”.

La respuesta que escogió el ex gobernador fue poco afortunada. “Lo quiero poner de manera muy precisa. El proyecto de transformación del país es superior a cualquier diferencia personal”. Curioso que no haya visto por el interés superior del país cuando sus diferencias personales con Andrés Manuel López Obrador lo dejaron en una especie de orfandad electoral.

Lo que dijo Dante Delgado tiene una cascada de lecturas. La primera es que da por hecho –con su aprobación explícita de por medio- de que el candidato del Frente en Veracruz será el actual alcalde de Boca del Río. La devolución de la cortesía fue inmediata: el bisoño aspirante reconoció en Dante Delgado su madurez por no anteponer sus proyectos personales. En realidad, lo que Dante está haciendo, obedece a que sí está anteponiendo de manera pragmática sus intereses personales. Es un animal político.

Por tanto, las cartas están echadas. No hay posibilidad alguna de que surja otro candidato. Con las dirigencias estatal del PAN y el PRD como apéndices del gobierno estatal, y el acuerdo de los dirigentes nacionales, la decisión parece definitiva. Dante, cosas de la vida, fue quien formalmente destapó al hijo de Miguel Ángel Yunes como candidato a Gobernador.

La segunda cuestión que hoy provoca el insomnio de los futurólogos es saber qué fue lo que pactó Dante Delgado en su favor –no sólo con la Barrales y el chavo Anaya, sino con el propio Gobernador de Veracruz- para no sólo dejar pasar a los Yunes, sino darles también un aval público en cadena nacional. En política nada es gratis. Dante se ha convertido en el ariete del Frente Democrático y está ante una oportunidad histórica que bien vale la abdicación.

Por supuesto que la candidatura al gobierno de Jalisco está descartada, es un hecho, no hay más carta que la de Movimiento Ciudadano, pero la abyección pública de este miércoles debe tener un valor inimaginable.

Y se trata de una abyección porque la respuesta pudo ser la políticamente correcta y no tener que expedir un cheque en blanco a quien lo envió a la cárcel e intentó humillarlo como condición para acompañar a su padre en su partida.

Decir, por ejemplo, que en la idea de anteponer el interés del Frente a favor de la democratización del país, él aceptaría en Veracruz la candidatura de quien resultara electo en un proceso interno legítimo y transparente, sin importar si tiene un vínculo familiar con el actual mandatario.  Y así, dejar la puerta abierta a un proceso con varios candidatos aunque no los haya. Hoy, cuando el Frente –que deberá formalizarse en una Coalición para efectos electorales- aún no tiene candidato a la Presidencia, ya lo tiene para Gobernador en Veracruz.

La excusa es por demás absurda. Preguntaré lo que no preguntó Loret de Mola fuera de su guión. ¿Acaso Miguel Ángel Yunes y su hijo representan el proyecto de transformación del país al que se refieren los partidos políticos que integran el Frente? ¿De verdad Dante ya olvidó los agravios personales, sus señalamientos públicos en contra de Miguel Ángel e ignora la crítica situación económica, política y social por la que atraviesa del estado? En ambos casos, la respuesta es no. Por eso es necesario escudriñar las razones de la sumisión o el pacto.

Quienes lo conocen, apuestan a su inteligencia. Arrojado del paraíso lopezobradorista, logró recomponerse rápidamente para convertirse en un actor estratégico de la sucesión presidencial, algo que no había logrado en los procesos electorales pasados. Dante, al igual que Miguel Ángel, se ha levantado de derrotas que anunciaban el fin de sus carreras políticas. No obstante, este puede ser el momento que tanto esperaba.

Pero también apuestan a su carácter. Algunos de quienes estuvieron cerca de él en aquéllos días aciagos pueden jurar que el perdón y el olvido nunca llegarán, por muy legítimos que puedan ser los intereses superiores del país. Hoy la circunstancia ha unido sus intereses políticos. Pero como el 2 de octubre, hay cosas que no se olvidan.

Las del estribo…

  1. “Me critican porque me tienen envidia”. “No ando haciendo pre campaña, sólo apoyo a los alcaldes en sus gestiones”. “Se trató de un evento que busca orientar a los siguientes alcaldes en la gestión de recursos y la implementación de programas”. Podemos estar tranquilos. La verborrea jarocha y vaciladora implantada por Fidel continuará en Veracruz para deleite de columnistas y caricaturistas.
  2. Según Wikipedia, Matar al mensajeroes una frase metafórica que se refiere al acto de culpar a una persona que trae malas noticias en vez del autor de las mismas. El consejo “No mates al mensajero” fue expresado por Shakespeare en la segunda parte de su obra Enrique IV (1598), así como en Antonio y Cleopatra. Maryjose Gamboa tendrá que leer a los clásicos si cree que la historia fue creada por Quadratin.