En sesión solemne, el 5 de noviembre del 2016 los 50 diputados locales del estado de Veracruz rindieron protesta y se comprometieron en hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen, a diez meses de haber tomado posesión de sus respectivos escaños, dos fracciones parlamentarias manipularon los estatutos a su conveniencia partidista, violentando las disposiciones constitucionales. Legisladores panistas y perredistas, este jueves burlaron las normas legislativas y constitucionales, para apoderarse del control total del poder legislativo del estado y de las principales comisiones. Los diputados de oposición reaccionaron de inmediato y en conferencias de prensa que dieron por separado, establecieron que no asistirán a las sesiones en el Congreso local, acusando al PAN de haber violado las leyes para imponer de manera espuria a Sergio Hernández Hernández, como presidente de la Junta de Coordinación Política. “No hemos paralizado el trabajo legislativo, y en el desconocimiento del PAN como presidente de la Jucopo, no nos ha hecho desconocer nuestro trabajo como legisladores, pero no podemos tolerar que se tuerza la ley, para favorecer a un partido” es el principal argumento. Lo que está pasando en la actual Legislatura no se había presentado en toda la historia política del estado, se trata de un poder integrado por representantes populares que han traicionado a los veracruzanos entregándose con cinismo y vileza a las exigencias del titular del Ejecutivo. Personajes como Sergio Hernández, Regina Vázquez Saut, Basilio Picazo, José Luis Enríquez Ambell y otros de oscuro pasado, forman la pandilla de vividores que han pisoteado leyes y reglamentos con tal de obtener prebendas convirtiendo al poder Legislativo en una caricatura grotesca al servicio del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares.