La precaria cultura de la donación de órganos en México ha provocado que la agonía de la espera se convierta en una forma común para morir. De acuerdo con cifras extraoficiales, se calcula que en el país la vida de cerca de 20 mil personas depende de un trasplante de órgano, toda una carrera contra el tiempo.

A pesar de esta imperiosa necesidad, nuestro país se ubica entre los últimos países que realizan trasplantes de órganos, pues sólo diez personas por cada millón de habitantes son donadores, Por si esto fuera poco, se estima que dentro de algunos años, no habrá familia mexicana sin un enfermo en la urgente necesidad de recibir un trasplante.

Tal vez, para entonces será demasiado tarde. Ocho de cada diez mexicanos que requieren un trasplante para poder vivir, mueren esperándolo. A esta sombría estadística deben enfrentarse los casi 20 mil mexicanos que ahora mismo requieren recibir un trasplante, según datos del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) que reporta que en promedio, hay 12 mil personas que necesitan un riñón, siete mil  una córnea, 400 un hígado y casi medio centenar un corazón, aún cuando las cifran cambiar a diario por la presencia de nuevos pacientes y los decesos de quienes no encontraron a un donador.

Este martes 26 de septiembre, por decreto presidencial, se celebra en México el Día Nacional de Donación y Trasplante de Órganos y Tejidos. Esta fecha es un referente para hacer un llamado a la reflexión dirigido a la población en general, al sector salud en particular a los profesionales de la salud y al cuerpo médico sobre el tema de la donación de órganos y los trasplantes. 

Según lo documenta el Cenatra, los órganos para trasplante solo pueden provenir de otro ser humano.

Existen dos tipos de donaciones, las que se hacen entre personas vivas y de estas el caso típico consiste en la donación de un riñón a quien lo necesita ya que afortunadamente se puede tener una vida normal con uno solo de estos órganos. Por otro lado, se encuentra la donación de órganos y tejidos cuando hemos fallecido.

Cuando se reúnen una serie de condiciones médicas, legales y administrativas es posible que de una persona que fallece con muerte encefálica pueda donar: corazón, pulmones, riñones, hígado, páncreas, piel, hueso, córneas.

En otras circunstancias cuando el fallecimiento de una persona se debe al paro cardiorespiratorio –que es lo más común—se pueden donar básicamente los tejidos: córnea, piel, hueso, válvulas cardiacas. Recientemente en México se cuenta con programas de trasplante de extremidades (brazos, manos), por lo que en el caso de la donación con muerte encefálica había que añadir este tipo de donación. 

Pero el problema no es sólo económico y sanitario, sino también de educación. En México la cultura de donación de órganos es muy pobre; mientras aquí se cuentan 10 donadores por cada millón de habitantes, España ocupa el primer lugar mundial con 40 donadores por el mismo número de habitantes, lo que hace posible disminuir el riesgo y que la lista de espera sea más corta, precisó el Cirujano Trasplantólogo del Instituto Nacional de Pediatría, Francisco Antonio Medina Vega.

El especialista en cirugía de trasplante explicó que en el caso de México, existe la posibilidad de que cuando los papás reúnen las características para ser donador, esto facilita y acorta los tiempos para obtener un riñón o injerto -en el caso de los trasplantes renales- “pero no nos deja la posibilidad a muchos otros pacientes que están en lista de espera que no tienen donador y que requieren una donación cadavérica y para ellos pasa mucho tiempo”.

Los órganos más demandados son riñón, con seis mil 189, y córnea, con seis mil 21; hay solicitudes de 338 hígados, 46 pacientes requieren un injerto de corazón, 16 de páncreas y cuatro de pulmón”, detalló, sin embargo, muchos pacientes aún no se encuentran inscritos en el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra).

El Cirujano Trasplantólogo del Instituto Nacional de Pediatría manifestó que “en México los pacientes que pudieran ser donadores cadavéricos (politraumatizados o por daño cerebral) la mayoría de las veces no los donan y eso dificulta la posibilidad y el acceso a órganos que podrían salvar a muchas vidas”.

Agregó que en estos casos se pueden donar muchos órganos y tejidos, entre ellos: córneas, huesos, corazón, pulmón, páncreas, hígado, riñones, intestinos, entre otros, por lo que reiteró que es urgente que haya una cultura de la donación para salvar vidas.

Nuestro sistema de salud es complicado y fraccionado, ya que las políticas no se pueden aplicar adecuadamente, de ahí que sea necesario crear un Sistema Nacional de Trasplantes, pues de acuerdo a encuestas, el 87 por ciento de los mexicanos se encuentra dispuesto a donar, así como del impulso de campañas de donación.

Hay en el país 382 hospitales autorizados por la Secretaría de Salud y la Cofepris; 347 están para la procuración de órganos; 311 realizan trasplantes; 62 cuentan con licencia de banco. Existen 215 programas corneales; 203 programas de trasplante de riñón; 53 de hígado; 35 de corazón; 6 de pulmón y 9 de páncreas.

El Seguro Social es la institución que más trasplantes hace: el 60 por ciento; el 65 por ciento de los pacientes que esperan un órgano están en el IMSS; el 75 por ciento que ya adoptaron un trasplante recibe el medicamento del Seguro Social. La Secretaría de Salud, agregó, tiene el 23 por ciento de los trasplantes en todo el país; está fortaleciendo su actividad a través de los institutos y hospitales de alta especialidad. “Este impulso a las instituciones es lo que podría ayudar a crear un sistema nacional”.

Por falta de una verdadera cultura de la donación, México aún se ubica a la zaga en materia de trasplantes, aun cuando en la última década creció la cifra de donadores. El bajo nivel cultural y las cuestiones religiosas son los aspectos que más influyen en las bajas tasas de donación en  nuestro país.