Durante el pasado proceso electoral municipal, Everardo Soto Matla se presentaba como el único responsable, nombrado por el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, del distrito IX de Coatepec. Al mismo tiempo, se vendía ante los principales actores políticos afines al PAN como el futuro candidato a la diputación local por el mismo distrito. Pero Everardo Soto Matla, alias “El Charrito”, antes de andar aspirando a una nueva posición política debería contestar algunas preguntas del electorado: ¿Por qué quiere dejarle una deuda de más de 70 millones al alcalde electo del PRI, José Luis Vargas González, comprometiendo las participaciones federales? ¿Por qué hacer un convenio de privatización de servicios municipales con una empresa de Monterrey? ¿De verdad tiene un valor de 20 millones la residencia que tiene en La Orduña, municipio de Coatepec, con las nuevas modificaciones y la alberca? ¿Dejará endrogado de igual manera a Cosautlán, donde será el poder tras el trono? ¿Cómo logró que su contralor Luis Enrique Fernández Peredo, inhabilitado por la SFP y hoy  alcalde electo de Coatepec, justificara el endeudamiento de Ixhuacán de los Reyes? Como las ratas, huye en busca de fuero, cuando el barco ya lo hundió.