La celebración de convenios “de publicidad” con medios informativos desde el gobierno de Miguel Alemán Veslasco fueron distorsionados completamente por la administración de Fidel Herrera Beltrán. Hasta ahí dejaron de ser paquetes en los que se incluían gacetillas y fotos de promoción de las actividades gubernamentales, convocatorias oficiales de todo tipo, esquelas, avisos y promociones culturales, a cambio del pago de una cantidad fija convenida entre el dueño del medio y el representante del gobierno. De Fidel para acá, esos tratos se convirtieron literalmente en la compra del medio para la difusión de la imagen del gobernante, de sus campañas políticas, para la promoción de sus candidatos a distintos cargos de elección popular, en el combate con todo tipo de libelos de los adversarios políticos del gobernante pero, sobre todo, del permanente culto a la personalidad del mero-mero en notas, imágenes y, especialmente, columnas políticas. Los costos de esos paquetes los disparó el mismo gobernador quien, con dinero de las arcas públicas, compró prácticamente casi todos los medios. A esas corruptas relaciones Prensa-Estado son a las que se refiere el actual gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, las que detesta, las que no quiere hacer ni hará, porque él fue víctima de “los convenios”; por eso les tiene tanta fobia, pero es absurdo pensar que por esa razón se tiene que alejar forzosamente de los medios a los que, injustamente, trata con el mismo raseo. No, señor, es imposible gobernar sin los medios, y usted lo sabe.