Con el bajo nivel de cultura que muestran los diputados del Congreso Local, particularmente los de la bancada panista, que son en la realidad los empleados del gobernador, cualquier día Yunes Linares, cansado de tantas torpezas de sus vasallos tanto en tribuna como en la práctica legislativa, así como en su comportamiento con los medios de comunicación, tomará la decisión de vetarlos para que entren al relevo sus suplentes, con la esperanza de que en lo que resta del actual gobierno las cosas se medio compongan. Dicen los analistas políticos del altiplano que Yunes chamaqueó a los veracruzanos anunciando el veto a la Ley de Protección Animal que habían aprobado, sin considerar que está imposibilitado por la Constitución para tal acción; el único facultado para vetar es el Presidente de la República. Yunes Linares hizo algunas observaciones a la nueva Ley y la regresó al Congreso para que en comisiones analicen las sugerencias del Ejecutivo y las aprueben o rechacen, en su caso, pero de ninguna manera podía echar por tierra de un plumazo la nueva Ley. Esto no lo sabían los diputados que “coordina” Sergio Hernández, por eso reaccionaron como plañideras cuando Yunes Linares anunció que había vetado la Ley. “Nos puso en ridículo”, alcanzaron a decir. Pero el ridículo es mayúsculo ahora que se enteran del contenido de los artículos de nuestra Constitución… ¡Puras burradas!