Cuando se prepara para asumir la dirigencia estatal del PRI, en calidad de avanzada del Senador José Yunes Zorrilla –quien se supone será el candidato al gobierno del estado en 2018–, el joven Américo Zúñiga Martínez se empecina en meterse en problemas que lo ponen en riesgo de no lograr la valoración necesaria para llegar al CDE del PRI como una figura fresca, nueva, joven, con una hoja de servicio ejemplar que se ha ensuciado por actos de presunta corrupción en los que habría incurrido a lo largo de su administración como presidente municipal de Xalapa. Sus enemigos le reprochan el haberle entregado la administración de la CMAS al concuño de su hermana, al joven Francisco Escalera, cuya esposa es hermana del marido de Anilú Zúñiga, razón por la cual Paco Escalera ha podido realizar cualquier cantidad de negocios al amparo de la protección que le brinda el alcalde. Otro grave error es haber presionado al cabildo para que signara la autorización para el paso del gasoducto por céntricas calles de Xalapa, lo que a decir de sus críticos le habría dejado una buena cantidad de dinero, y lo último, la prórroga que le concedió por 15 años más al contrato con la empresa Proactiva Medio Ambiente SA de CV, para la operación y ampliación del relleno sanitario de Xalapa, con el apoyo del Congreso Local, empresa de la cual es propietario el político xalapeño Reynaldo Escobar Pérez. Esta ultima operación, suponen varios priistas, le habría dejado a Américo una fuerte suma de millones de pesos de parte de su socio.