Nada puede agregar Miguel Ángel Yunes Linares de nuevo a las carpetas de investigación que tiene la Procuraduría General de la República (PGR) sobre el caso Javier Duarte. Todo lo relacionado con los abusos de poder, los excesos, la corrupción y hasta los muertos que hubo en el sexenio duartista por encargo de éste los tiene debidamente documentados la PGR. Lo que pasa es que Yunes Linares se desplomó en términos de credibilidad con el asunto del exgobernador, no hay que olvidar que él prometió en campaña, como dirigente populista que es, detener a Duarte y su pandilla, quitarles todo lo que se habían robado y terminar con la corrupción, promesa que no ha cumplido así como tampoco la de terminar con la violencia. El hecho de que le hayan permitido participar como testigo de cargo en el caso es ante una petición desesperada del choleño para medio equilibrar su deteriorada imagen frente a los veracruzanos que ya lo califican como mitómano, cómplice de los corruptos duartistas, porque a muchos los ha perdonado y protegido, como son los casos de los diputados locales Vicente Benítez y Juan Manuel del Castillo. Y una más, en el pasado proceso electoral municipal se comportó como un auténtico “ladrón de elecciones” y, de no lograr mejorar la imagen, el proyecto personal de imponer a su hijo en la gubernatura se derrumba. A lo mejor con la anulación de las 18 alcaldías cuyos candidatos superaron los topes de campaña, entre ellas Veracruz Puerto donde su hijo Fernando está en la tablita, se aplaque. Ya veremos.