Entre sonidos que evocaban a la Europa del siglo 14 y canciones de rock contemporáneas, se vivió el concierto de clausura del 22 Festival Internacional de Guitarra de México, a cargo del fantástico Rhythm Future Quartet, grupo musical de jazz gitano conformado por el violinista y líder Jason Anick, los guitarristas Olli Soikkeli y Max O’Rourke, además del bajista Greg Loughman.

En una noche de sonidos estridentes, nostálgicas piezas de amor y virtuosos sonidos de digitación rápida en las cuerdas, Zócalo preguntó a los músicos su opinión sobre el jazz, la mezcla de géneros de donde proviene su estilo y su primera impresión sobre su visita a México.

Experimentan la unión

El jazz, esa música que tuvo su origen en Nueva Orleans, hija de músicos negros que, a través de los tristes cantos del blues, evolucionaron a esta música vigorosa, sensible, ruda y de matices sinceros ante la sociedad, una mezcla cultural dispuesta a la creación.

“Creo que esta mezcla de culturas ofrece una nueva oportunidad para experimentar con la música. El jazz es precisamente eso: experimentación. Es música que se mueve con los tiempos en unión y a la vez de forma paralela a esta. Sigue con su esencia mientras se une a lo que reina y creo que al menos para nosotros como músicos de jazz, el conocer lo que están haciendo en otras partes del mundo nos nutre mucho, porque esa es la esencia del jazz: comunión entre personas, mezcla de una y otra cosa, pero sobre todo libertad”, comentó Jason Anick.

En el particular caso del Rhythm Future Quartet, el estilo musical que tocan es el jazz gitano, iniciado por la leyenda de la guitarra Django Reinhardt, el cual, si bien tiene un público abundante a lo largo del mundo, en México puede ser otra perspectiva, pero señalan que han sido bien recibidos en Saltillo.

“Me pareció muy interesante la respuesta que tuvimos. Sentimos una gran calidez ante nuestro concierto, en el cual también tratamos de dar lo mejor de nosotros, así que creemos que hay un gran recibimiento ante esta rama del jazz a la cual nos dedicamos”, respondió el guitarrista principal del cuarteto.

Conectan con México

Una de las canciones que más emocionaron al público durante el concierto fue la pieza Bésame Mucho, canción obra de la compositora mexicana Consuelo Velázquez. Y a pesar de que dicen que no tener una gran influencia músical de México en sus temas, señalan que están interesados en el mariachi.

“No creo que conscientemente la haya, sin embargo sí nos interesaría hacer algo con el sonido del mariachi y su violín más adelante. Escuchar más música mexicana es algo que tenemos en mente, precisamente para acercar y unir en nuestro estilo estas obras”, comentó el bajista del Rhythm Future Quartet.

La clausura del Festival fue también el debut del Rhythm en el país, en la cual demostraron sus habilidades con la guitarra, el violín y el contrabajo, instrumentos meramente de cuerdas que unieron y conformaron uno de los mejores conciertos del mismo festival, el cual dejó un gran sabor de boca al público.

“Me encantó el público mexicano, se emocionaron y aplaudieron con cada canción que tocamos. Lo dimos todo y siento que recibimos todo también. Sin duda me gustaría volver nuevamente a México o a Saltillo”, finalizó Max O’Rourke, el segundo guitarrista que conforma el cuarteto.

Grand finale

El escenario del Teatro de la Ciudad Fernando Soler se convirtió en una plaza española en la cual, un cuarteto de jóvenes y virtuosos músicos dieron un espectáculo impresionante para los amantes de la música, y en especial del jazz.

Con un programa que iban improvisando según el gusto de los integrantes, las canciones pasaron por temas como Come Together, de The Beatles, pieza que a través del estridente violín de Anick regresó al cuarteto de Liverpool a la mente de los saltillenses.

Con dos canciones de creación propia, los músicos demostraron su capacidad no sólo como interpretes, sino, también como compositores de obras originales, además de mostrar la influencia del inmortal Django Reinhardt con ritmos que variaban entre la rapidez feliz y el pensamiento triste. Sleeples fue uno de los temas que interpretaron para el público saltillense.

Con las últimas dos piezas, el público tuvo la oportunidad de dar un merecido aplauso al cuarteto.

Con información de Zócalo