Kingdom Hearts se lanzó para PlayStation 2 en 2002. Su secuela, Kingdom Hearts II, hizo lo propio en esa misma consola en 2005. Y Kingdom Hearts III llegará a PlayStation 4 tras saltarse una generación de consolas 13 años después, en algún momento de 2018.

Esta fecha aproximada (que podría cambiar perfectamente dada la cultura de retrasos de la industria del videojuego) fue recibida con un griterío y unos aplausos en la conferencia de prensa sobre videojuegos del evento D23 de Disney que la audiencia no dedicó con tanta fuerza a Star Wars Battlefront II, el nuevo juego de Spiderman o los dos nuevos proyectos de realidad aumentada y realidad virtual.

La culpa probablemente la tengan la mezcla de elementos que acompañan a esta particular saga de videojuegos: el estilo colorido y japonés de su historia, sus combates y el desarrollo del juego y la mezcla casi perfecta con las muchas propiedades de Disney.

En el caso de Kingdom Hearts III, ahora Pixar también se suma al conjunto, y junto con los mundos de Hércules, Big Hero 6 o Enredados, ahora hay que sumar el de Toy Story.

Buddy, Buzz Lightyear y el resto de juguetes de Andy lucharán junto con Sora, Goofy y Donald por echar a los Sincorazón del mundo de la película. Es muy pronto para saber más detalles, pero sí, los malos malísimos de la Organización XIII siguen haciendo lo que quiera que sea que hacen.

Es complicado saber muy bien de qué tratan estos juegos, cuya convulsa cronología y extraños acontecimientos se han narrado a lo largo de ya una decena de juegos para distintas plataformas. Es imposible enterarse bien de qué ha pasado, pero por el número de la entrega, está claro que Kingdom Hearts III va a ser el juego más importante desde su antecesor y el que pondrá las cosas más en su sitio.

Tantos años de espera justifican también en gran medida es pasión loca de los jóvenes de EEUU presentes en la audiencia.

¿Pero cómo pueden veiteañeros de 2017 estar tan entusiasmados con una saga de juegos que les pilló casi con el biberón en su lanzamiento original? Es difícil examinar esta cuestión, pero puede que las dos remasterizaciones de los juegos originales (lanzadas por separado, la primera en septiembre de 2013 y la segunda en diciembre de 2016) han ayudado seguro tanto como los muchos otros spin-off a su alrededor lanzados entre medias.

Además, la franquicia siempre ha vivido en un entorno alternativo y diferente al de otras sagas de videojuegos: más inocente, más cercano a lo que simboliza Disney que lo que es Square Enix (la empresa tras Final Fantasy) y muchos jóvenes parecen sentirse cómodos en ella pese a haber estado doce años sin un juego de la saga principal.

No había más que ver la audiencia del evento para darse cuenta de que el fan de un FIFA o un League of Legends no encajaba ahí.

Entre tanto fan puro y duro, que Kingdom Hearts III siga sin una fecha de lanzamiento clara y sólo se haya mencionado 2018 como año no ha sido recibido como decepción, incluso si puede catalogarse como tal.

Con información de El Mundo.es