Ranulfo Romo Trujillo, investigador del Instituto de Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), declaró que los seres humanos no tenemos control sobre nuestras vidas y que todas las acciones que cometemos –desde que nacemos hasta que morimos– están determinadas por leyes físicas de la naturaleza, las cuales son ajenas a nosotros.

El investigador impartió la conferencia “¿Estás seguro que tú tomas las decisiones?”, como parte de la Cátedra “Ruy Pérez Tamayo” realizada por la Universidad Veracruzana (UV) y El Colegio Nacional, del 26 al 30 de junio.

Ranulfo Romo relató que aunque la mayoría de las personas cree que tiene poder para elegir su destino, gran parte de éste se encuentra determinado de una manera fija desde antes del nacimiento.

“Las propias limitaciones que tenemos como seres humanos nos impiden predecir científicamente estos eventos y soluciones, creando falsos conceptos de libre albedrío, libertad, autonomía, azar y control”, expresó.

El investigador mencionó que todo acto voluntario es involuntariamente iniciado, y todo acto conscientemente iniciado se  inició de manera inconsciente, por lo que la neurociencia es el único campo que nos puede dar una explicación sobre cómo funcionan los mecanismos cerebrales en la toma de decisiones.

“Este hecho nos provoca reflexionar acerca de cómo y dónde en nuestro cerebro se construyen nuestras intenciones y las bases que las sustentan” manifestó.

Ranulfo Romo enunció que aunque aún no se resuelve completamente la interrogante de si el ser humano tiene libre albedrío o es simplemente un títere de las neuronas –que en su compleja organización generan acciones voluntarias supuestamente conscientes–, la neurociencia muy pronto podrá dar una explicación de dónde nace esta actividad, que para bien o para mal nos lleva a cometer acciones que pueden tener consecuencias tremendas.

“Este hecho no estará exento de la polémica, ya que ¿vamos a juzgar acciones o circuitos cerebrales?, ¿qué lleva a un individuo a cometer un crimen como apretar un gatillo?, ¿los jueces deberán aprender neurociencias para resolver casos?”, comentó.

En su exposición el investigador compartió que la corteza cerebral tiene la capacidad de pedir una copia neuronal de los eventos del mundo externo, los cuales son susceptibles de convertirse en un reporte consciente.

Aseguró que este hallazgo es sorprendente, pues provoca la curiosidad de estudiar cómo los circuitos cerebrales no solamente representan los eventos del mundo externo, sino también cómo ellos los convierten en sensaciones conscientes, hecho que podría dar una explicación biológica de la actividad neuronal que nos conforma.

“Las diversas acciones del ser humano –como hacer ciencia, conservar alimentos, generar maldad y felicidad– emanan de la actividad neuronal, por lo que el día que comprenda el aspecto subjetivo que emana del trabajo coordinado de las redes de neuronas, podrá resolver muchas de las paradojas que lo aquejan”, concluyó.