Los niveles que ha alcanzado la inseguridad en Veracruz eran inimaginables. En ningún gobierno anterior habíamos estado en la situación tan alarmante de inseguridad los veracruzanos, presenciando ejecuciones de familias completas como la de este sábado 24 de junio en Coatzacoalcos y verdaderos retos a los gobiernos federal y estatal con la ejecución, en pleno centro de la ciudad de Cardel, del comisionado de la Policía Federal Preventiva (PFP) en la entidad, Camilo Juan Castagné Velasco, y un comandante de esa corporación, cuando se encontraban comiendo en el restaurante La Bamba, donde fueron sorprendidos por un comando armado. ¿Qué se requiere para que las autoridades atiendan este grave problema que tiene a los veracruzanos viviendo en el terror, que se armen para que se defiendan solos como ya pasa en Xalapa donde habitantes de un fraccionamiento se armaron y organizaron para hacerle frente a la delincuencia, ante la ineficiencia de las autoridades? Veracruz es, en estos momentos, tierra de nadie, sitio donde se registra la más sangrienta lucha entre carteles a los que nuestras autoridades ven con pánico.