Ahora que el influyente diario norteamericano The New York Times revela el espionaje que el gobierno de Enrique Peña Nieto viene realizando en contra de periodistas, líderes sociales, defensores de derechos humanos y otros actores políticos, y nos enteramos que esa actividad se sustenta en la activación del software de Pegasus en los teléfonos inteligentes, los veracruzanos no nos sorprendemos, eso del espionaje en contra de periodistas y dirigentes de organizaciones políticas es añejo y se recrudeció, por cierto, en el gobierno de Patricio Chirinos, cuando su Secretario General, Miguel Ángel Yunes Linares, invirtió millones de pesos en equipo para instalarlo en la azotea del Palacio de Gobierno, donde puso a trabajar a un equipo de espías profesionales bajo el mando de Enrique Ampudia Mello. La vida íntima de los periodistas estuvo ahí documentada para inhibir, amedrentar, amenazar y difamar a los comunicadores que no se alineaban con él, no con el gobierno chirinista. Hoy que Yunes Linares es gobernador del estado, con la obsesión que tiene para espiar o realizar labores de espionaje en contra de todos los que considera sus enemigos, los pocos recursos de la Sefiplan se deben estar invirtiendo en la adquisición de sofisticados equipos que le permitan al gobernante tener en un puño a todos.