Por primera vez en la historia, un equipo de científicos chinos ha conseguido transmitir pares de partículas de luz vinculadas por la propiedad cuántica del entrelazamiento entre un satélite y la Tierra. Este logro otorga a China una clara ventaja en el uso de la tecnología cuántica, que en el futuro puede servir para construir una red de comunicaciones globales imposibles de ser hackeadas.

El entrelazamiento cuántico es una forma de vincular partículas, en este caso fotones (partículas de luz), que algunos científicos comparan con el caso de los gemelos que son seperados al nacer. No importa la distancia que los separe, forman un sistema indivisible y siempre hay algo que los mantiene unidos, por lo que si algo le pasa a uno se refleja inmediatamente en el otro.

Por eso, el entrelazamiento de estos fotones permite el envío de información de manera segura, ya que es imposible interceptar uno de ellos sin que el ataque altere el otro fotón, una tecnología que sirve para garantizar la comunicación secreta de gobiernos, ejércitos, empresas o ciudadanos.

En el pasado ya se han realizado con éxito transmisiones de información con partículas entrelazadas a través de cables de fibra óptica o del aire de la atmósfera entre puntos separados por unos cien kilómetros, una distancia a partir de la cual la calidad de la señal se degrada en tierra por la pérdida de fotones durante el trayecto. Sin embargo, esta pérdida de información apenas se produce en el espacio, lo que permite extender las comunicaciones cuánticas entre puntos separados por miles de kilómetros.

De acuerdo con los resultados publicados este jueves por la revista Science, el equipo chino fue capaz de enviar pares de fotones entrelazados desde el satélite de telecomunicaciones cuántico Micius a dos ciudades chinas separadas entre sí por 1.203 kilómetros. Al llegar a estos puntos se confirmó que los pares seguían entrelazados y que no habían perdido información por el camino.

“Es un primer paso, un paso importante hacia la creación de una red cuántica global”, aseguró el líder del grupo de trabajo de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hefei, Jian-Wei Pan. “Todos los métodos anteriores se limitan a unos 100 kilómetros, por lo que solo pueden funcionar dentro de una ciudad. Si (con estas pruebas) una futura red cuántica puede ser establecida, la seguridad está garantizada por las leyes de la física, que son incondicionalmente seguras. Será beneficioso para todos los seres humanos”, agregó.

Asunto capital para China

En los últimos años, la mejora de los sistemas de ciberseguridad se ha convertido en un asunto capital para China, que incluso ha introducido nuevas normativas destinadas a limitar la importación de tecnología proveniente de Estados Unidos después de que Edward Snowden revelara que el país americano realizaba tareas de vigilancia globales a través del hardware que venden sus empresas.

Desde hace tiempo, el gigante asiático ha invertido ingentes recursos materiales y humanos en investigar la tecnología cuántica y sus aplicaciones. Fruto de ellos fue el lanzmiento el pasado agosto del primer satélite cuántico, Micius, nombrado así en honor a un científico y óptico de la civilización oriental que hace 2.500 años inventó la primera cámara oscura. El satélite se encuentra a unos 500 kilómetros de altitud y sobrevuela los detectores de fotones construidos en tres ciudades chinas -Delingha, Lijian y Urumqi- una sola vez al día durante unos minutos.

El éxito de estas pruebas pone a China por delante de Europa y Estados Unidos en este área de investigación, lo que ratifica el hecho de que el país no sólo es una potencia económica, sino también espacial y tecnológica.

En su informe anual sobre el Ejército de China presentado la semana pasada en el Congreso, el Pentágono estadounidense describió el lanzamiento del satélite cuántico en agosto como “un notable avance en la criptografía”. Aunque Washington también ha invertido en la investigación de este campo, ha concentrado más su atención y recursos en el estudio de la computación cuántica. Mientras, los físicos europeos han desarrollado muchas de las teorías y prácticas que subyacen al cifrado cuántico, pero sus homólogos chinos están financiados con muchos más recursos por parte de sus gobierno, lo que les está dando ventaja.

“Este tipo de experimentos no son fáciles de hacer, incluso dentro de los confines controlados de un entorno de laboratorio. Hacerlo entre dos ubicaciones remotas de tierra y un satélite volando por encima a una velocidad de miles de kilómetros por hora es alucinantemente difícil”, alabó el físico del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Boulder, Martin Stevens, al diario The Guardian.

Está previsto que, en los próximos meses, el equipo liderado por Jian presente los resultados de un segundo experimento de comunicación intercontinental con información encriptada en fotones entrelazados entre China y Europa. Si el resultado es positivo, el país asiático tiene en mente poner en marcha una red global de satélites de comunicación cuántica que podría estar operativa hacia 2030.

Con Información de El Mundo