El miércoles por la noche hubo un movimiento frenético frente a la casa marcada con el número 25 de la calle Andorra, en el Fraccionamiento Monte Magno, de Xalapa. Dos enormes camiones de mudanza, acompañados por un ejército de cargadores, levantaron en cosa de minutos el lujoso menaje de la casa del diputado local Juan Manuel del Castillo González, involucrado en el juicio que se le sigue a su exjefe, el exgobernador Javier Duarte de Ochoa, por el desvío de enormes sumas de dinero público hacia operadores financieros y prestanombres de quien espera su extradición en Guatemala. Y es que el fuero del cual goza Juan Manuel del Castillo no le alcanza para protegerse de delitos federales, los mismos que enfrenta el diputado federal Tarek Abdalá, aunque a él solo lo podrán aprehender cuando la Comisión Instructora de la Cámara de Diputados federal determine el juicio de procedimiento al cual está sometido, aunque ya se rumora que se ha ido del país para alcanzar a Karime Macías supuestamente en Londres, a un exilio de lujo. Mientras Juan Manuel del Castillo declaraba que no iría a ninguna parte, su casa fue desalojada en una operación que él mismo dirigió, dejando las luces interiores encendidas, las puertas de los gabinetes de cocina abiertas y el silencio de la lujosa casa abandonada.