El gobierno del combate a la corrupción, el de encarcelar y quitarles lo robado a los saqueadores, ha decepcionado a los veracruzanos. Primero, porque Javier Duarte de Ochoa, el jefe del grupo, dejó de ser prioridad con el argumento de que es el gobierno federal el responsable de detenerlo; luego, porque ha respetado a los más distinguidos miembros de esa banda delictiva que estuvo en el gobierno y que hoy son diputados federales y locales; también, porque a los contaditos que ha detenido no les han quitado las cuantiosas fortunas que poseen y que pertenecen al erario estatal, además de darles trato de importantes magnates en el penal de Pacho Viejo, donde los tienen en una zona especial, lejos de la población reclusa que es donde deben estar como delincuentes que son. Y para acabar de ofender la inteligencia de los veracruzanos, este viernes agentes de la Fiscalía, encabezados por su jefe Jorge Winckler, fingieron un cateo en una de las tantas residencias propiedad de Carlos Aguirre Morales, uno de los principales corruptos de las administraciones de Fidel Herrera y Javier Duarte, con una torpeza extraordinaria, comenzando porque lo hicieron en un domicilio que no habita Carlos desde hace dos años (a cual más lo sabe), con la participación de su esposa que se prestó al show. A quién quieren engañar, ofenden la inteligencia de todos.