La violencia que azota al estado pone en evidencia la capacidad del gobierno panista que encabeza Miguel Ángel Yunes Linares, con un equipo de improvisados que ha fallado a los veracruzanos. El gremio periodístico es de los más afectados por los miembros de la delincuencia organizada, que usan al estado como campo de batalla. El crimen del Ricardo Monlui Cabrera en Yanga el 19 de marzo, y ahora el ataque al Jefe de Redacción del diario La Opinión de Poza Rica, Armando Arrieta Granados, quien se debate entre la vida y la muerte, son claro ejemplo de la ineptitud de un gobierno que ofreció combatir la delincuencia y mejorar nuestras condiciones de vida para llegar al poder, pero ahora que ya está instalado se olvida de las promesas y deja a los veracruzanos a merced de la delincuencia. De nada sirve que cuerpos policíacos como la gendarmería, el Ejército y la Marina vengan al estado si no hay un esquema o una estrategia sobre cómo atacar a la delincuencia. Da la impresión de que el gobierno mantiene la presencia de los soldados para lavarse las manos y desentenderse de un asunto tan delicado como es nuestra seguridad. Total, si no pueden, renuncien, hay que parar esta masacre. ¡Ya basta!