En el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) existe un proyecto de investigación denominado ‘Ráfaga’, que se basa en robótica aérea, y en el cual un equipo de jóvenes estudiantes han logrado desarrollar inteligencia artificial (IA) para que los drones sean autónomos.

osé Martínez Carranza, investigador de tiempo completo de la coordinación de Ciencias Computacionales del INAOE, reconoció que este proyecto surge por el apoyo financiero del Fondo Newton, que pertenece a la Royal Society-Newton Advanced Fellowship de Reino Unido.

En entrevista con Notimex, relató que el proyecto de investigación duró dos años; de marzo de 2015 a febrero 2017, periodo en el que los estudiantes lograron el desarrollo de drones que toman decisiones, vuelan solos y, lo más importante, es que no dependen de un Sistema de Posicionamiento Global (GPS por sus siglas en inglés).

“Nos hemos especializado en el diseño de algoritmos que le permiten a un dron volar en interiores, evadir obstáculos, generar un mapa tridimensional de la escena y que tenga capacidades de inteligencia artificial”, comentó.

El investigador y líder del proyecto, primero explicó que los drones son vehículos aéreos no tripulados, la palabra viene del concepto de las abejas obreras que se dedican a la polinización.

Surgieron por la idea de tener vehículos que puedan volar sin tener un tripulante a bordo, pero ahora la tendencia es que estos vehículos puedan volar de manera autónoma, que no se requiera de un control remoto para elevarlos.

La historia de los drones data de 1910, cuando se lograron los primeros diseños de vehículos aéreos no tripulados. En 1970, se conocen vehículos aéreos no tripulados más sofisticados y comienzan a dirigirse a través de un control remoto. Ahora éstos se pueden adquirir en cualquier centro comercial en todos los precios y tamaños.

Los materiales para su elaboración también han cambiado, los hay con hierro común como los aviones, luego surgieron hechos a base de unicel, y ahora los podemos encontrar de fibra de carbono y de aluminio.

Cuando los drones surgieron se emplearon en aplicaciones militares, y 20 años más tarde de la milicia pasaron a emplearse por el gobierno, después comenzaron los centros de investigación y la academia para aplicaciones civiles.

Martínez Carranza refirió que en la vida diaria, a los drones se le puede dar una utilidad variada, desde algo sencillo como considerarlos juguetes que vuelan, o puede ser tan profesional como herramienta para localizar personas atrapadas en caso de un desastre natural.

Actualmente se utiliza en agricultura de precisión, en inspecciones de turbinas de viento, inspecciones de puentes e inspección de torres.

En los centros comerciales éstos objetos tienen costos desde 500 pesos hasta 500 mil pesos; pero lo interesante es que se están masificando, igual como ocurrió con los teléfonos celulares, por lo que no se descarta que muy pronto muchas personas podrán tener drones de bajo costo con muy buenas capacidades.

“México hace un trabajo importante al respecto aprovechando la posición privilegiada que tiene a nivel mundial; tenemos muchos recursos, mucho talento, y prueba de ello, es el segundo lugar a nivel mundial que logramos en el International Micro Air Vehicles, Conferences and Competitions (IMAV) 2016 que se desarrolló en Beijing, China”, abundó.

Explicó que el IMAV es un evento anual que surgió en 2008, que combina una conferencia científica con un concurso tecnológico que involucra a Micro Air Vehicles (MAV).

Esta combinación permite a grupos de investigación de todo el mundo compartir sus conocimientos y los estimula a centrarse en la investigación que se puede utilizar en escenarios de la vida real. A los competidores, se les da la oportunidad de realizar las misiones completas o de centrarse en subelementos del escenario de la misión.

Informó que en octubre de 2016, por primera vez México participó en este certamen donde consiguió el segundo lugar en la categoría de Interior, logrando así sorprender al resto de los competidores experimentados y provenientes de 13 países como China, Polonia, Alemania, Irán y Holanda, por mencionar sólo algunos.

En octubre 2016 el equipo ‘Quetzalcuauhtli’; integrado por Leticia Oyuki Rojas Pérez, Roberto Munguía Silva, Aldrich Alfredo Cabrera Ponce, Cristian Cruz Domínguez; todos ellos estudiantes de Ingeniería Mecatrónica en el Instituto Tecnológico Superior de Atlixco, junto con René Parlange Chavarría, estudiante de posgrado en Ciencias Computacionales en el INAOE, quedaron por debajo de primer lugar que ganó “KN2C”, de Irán.

“La meta a corto plazo es acudir nuevamente a la competencia de drones International Micro Air Vehicles, Conferences and Competitions, que se celebrará en Toulouse, Francia, del 18 al 22 de septiembre de 2017”, aseguró el doctor José Martínez Carranza, líder del equipo Quetzalcuauhtli.

Actualmente, con el proyecto ‘Ráfaga’ continúa trabajando en una propuesta financiada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que consiste en utilizar drones para tomar fotografías aéreas de grandes extensiones de terreno. Es un proyecto de dos años.

De igual manera, participan en la propuesta de un proyecto europeo que se va a someter en abril próximo a concurso, esperando poder ganarlo.

“La única limitante es nuestra imaginación, porque las aplicaciones civiles de estos artículos son infinitas, ya que los drones pueden emplearse en la entrega de paquetes o mensajería, en los rondines de vigilancia de los fraccionamientos, en muchas cosas. Por ello, es que no descansamos y continuamos trabajando por México”, acotó.

Con información de El Financiero