Córdoba, Ver.- Los reporteros y fotógrafos bajaron sus cámaras, el llanto acumulado en sus ojos les impedía hacer uso de ellas. Se trataba de la veinteaba vez que les tocaba despedir a un compañero en los últimos seis años. La veinteaba vez que sospechaban había un asesinado por informar con sus columnas y notas.

Amigos y familiares asistieron a la misa de cuerpo presente.

Sobre el ataúd la fotografía de Ricardo Monlui parece observar a quienes fueron sus amigos, su familia, sus compañeros y que hoy se unen para decirle adiós.

El llanto se escucha en las salas de la Funeraria, un llanto que hiela la piel, un llanto que hiere a todos, que les remueve los días que no volverán y las experiencias que ya no se podrán tener con Ricardo, después de que este domingo fuera asesinado a disparos por sujetos aún desconocidos.

Al fondo los rezos, aquellos que terminan cuando llega el gobernador, Miguel Ángel Yunes Linares, para hablar con la familia en un muy bajo tono sobre la posibilidad de salir del estado.

Por los pasillos  muchos recuerdan experiencias que tuvieron con el periodista, la forma en que lo conocieron y los medios en los que trabajó.

La carroza fúnebre lo trasladaría al cementerio.

Las coronas de flores son recibidas poco a poco. Algunos amigos, sus colegas de Córdoba, Sindicato de azucareros, Cruz Roja, el ayuntamiento de Cuchiapa y muchos otros hacen llegar su pésame y se despiden con los grandes círculos de flores que siempre enmarcan las muertes.

Hasta una ambulancia con todo y los paramédicos, llegan a la Funeraria para despedirlo.

De pronto el llanto desgarrador inunda el sitio, se trata de la viuda de Ricardo, Rosalba, quien fuera su compañera de vida y una de las dos personas que lo vio morir. Nada ni nadie la puede consolar y solo pide que la dejen llorar, que la dejen decir adiós.

En un coche, justo frente al volante, la credencial de “Análisis Político” con un muy serio Ricardo aún espera la siguiente cobertura, la que no llegará jamás.

AVC/Noticias