Durante el siglo XIX y principios del XX, se creía que una nariz abultada era señal de obsesión sexual y que delataba el hábito de la masturbación.

Sin embargo, ejos de mitos sin fundamento, a la luz de un nuevo estudio, el tamaño y forma de la nariz (sobre todo de las fosas nasales) podrían ser producto de la presión evolutiva que ejercería el clima en poblaciones concretas: es decir, que los países fríos favorecerían un tipo de nariz, y los calientes, otra distinta.

Nariz y clima

El estudio sobre la relación entre clima y forma de la nariz ha sido publicado en PLOS Genetics por parte del investigador Mark D. Shriver, profesor de Antropología de la Universidad Estatal de Pensilvania, en Estados Unidos, que sugiere:

Nos centramos en rasgos de la nariz que difieren entre las poblaciones y observamos la variación geográfica con respecto a la temperatura y la humedad. Una función importante de la nariz y la cavidad nasal es acondicionar el aire inspirado antes de que llegue a las vías respiratorias inferiores.

Examinando el ancho de las fosas nasales, la distancia entre las fosas nasales, la altura de la nariz, la longitud de la cresta de la nariz, la protrusión de la nariz, el área externa de la nariz y el área de las fosas nasales mediante imágenes faciales en 3D, los investigadores encontraron que el ancho de las fosas nasales y las medidas de la base de la nariz difieren entre las poblaciones en función del clima local.

La dirección positiva de los efectos indica que las narices más anchas son más comunes en los climas cálidos y húmedo, mientras que las narices más estrechas son más comunes en climas fríos y secos.

¿Por qué sucedería esto? Básicamente, porque el propósito de la nariz es acondicionar el aire inhalado para que esté caliente y húmedo. Un adulto medio respira unos 5-6 litros de aire por minuto, siendo la capacidad de unos pulmones adultos de 3 litros de aire. El respirar por la nariz se debe al mayor recorrido que realiza el aire por lo que éste llega más caliente a los pulmones, y así no nos resfriamos tan fácilmente. Casi la mitad del agua que bebemos la expulsamos a través de la respiración.

Las fosas nasales más estrechas parecen alterar el flujo de aire para que el interior cubierto de mucosas de la nariz pueda humedecer y calentar el aire de manera más eficiente, por lo que probablemente era más esencial tener este rasgo en climas fríos y secos. as personas con fosas nasales más estrechas probablemente evolucionaron y tuvieron más descendencia que las personas con fosas nasales más anchas en climas más fríos.

Con información de Xataka Ciencia