El comportamiento de los funcionarios del actual gobierno panista dista mucho de la conducta del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, caso específico, el de María Laura García Beltrán, Directora del DIF estatal. La queja del Secretario General del Sindicato Democrático de Trabajadores del DIF, Ángel Luna Mendoza, que ya circula en las redes sociales, corrobora la conducta inquisitoria con que es tratado el personal que labora en esa dependencia de parte de la esposa del Secretario de Salud, Irán Suárez Villa. En los cafés y centros de reunión, incluso en casas particulares, es comentado que, desde que tomó posesión de ese importante cargo, la actual directora del DIF estatal ha emprendido una cacería de brujas y ve en todos los empleados a cómplices de los que saquearon las arcas de esa noble institución.

En otras administraciones gubernamentales, el DIF estatal se ha distinguido por buscar el bienestar de la familia, sea cual sea su condición económica, política y social; en la actualidad, con el arribo de María Laura García Beltrán (prima de Fidel Herrera Beltrán), todos los antiguos empleados viven en un martirio e incertidumbre ante el trato déspota y arbitrario de la funcionaria.

Sería conveniente que el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares ordenara que  María Laura García Beltrán se sometiera a un examen psiquiátrico para valorarla, y así saber si cuenta con el perfil adecuado para ocupar esa noble e importante dirección, que tiene precisamente la encomienda de velar por el bienestar de las familias veracruzanas. Se sabe que la conducta de la actual directora del DIF estatal se debe a que ha sido una mujer humillada, vapuleada y golpeada en su entorno familiar y es por ello que su frustración la descarga ante los más débiles, como son los ahora empleados que están bajo sus órdenes. Aquí aplica a la perfección ese sabio pensamiento de: “lo peor de los débiles es que necesitan humillar a otros para sentirse fuertes”